El arrullo existe desde hace siglos. Muchas matronas siguen enseñando a las familias cómo envolver al bebé de forma firme con una manta de arrullo, y muchos padres y madres confían en esta técnica en esas primeras semanas sin dormir. Otras personas, en cambio, se sienten incómodas y se preguntan: ¿es seguro el arrullo?
La realidad suele estar a medio camino. Envolver al bebé puede ser muy calmante y útil, pero solo si se hace correctamente y se deja de usar en el momento adecuado.
En esta guía verás los beneficios, riesgos y cómo envolver al bebé de forma segura, para que puedas decidir qué encaja con tu familia sin culpa ni ansiedad.
Arrullar o envolver al bebé consiste en rodearlo con una manta ligera de forma que los brazos queden sujetos y el cuerpo se sienta suavemente contenido. La idea es imitar la sensación de seguridad que tenía en el útero.
Puedes usar:
Muchas personas describen el arrullo como algo casi mágico. Y algunas noches, realmente lo parece.
No a todos los bebés les gusta el arrullo. Pero en los que sí lo toleran bien, los beneficios de envolver al bebé pueden notarse mucho.
Los recién nacidos tienen un reflejo de sobresalto muy marcado, el reflejo de Moro. De repente estiran los brazos, se asustan, se despiertan y lloran. Es completamente normal, pero puede interrumpir el sueño una y otra vez.
Un arrullo firme mantiene los brazos cerca del cuerpo y reduce ese sobresalto.
Resultado: menos manotazos al aire, menos microdespertares desde el sueño ligero.
La vida fuera del útero es enorme, luminosa y ruidosa. Estar envuelto en un arrullo puede recordar a ese espacio estrecho y calentito en el que ha pasado meses.
Un bebé envuelto suele:
Piensa en el arrullo como una contención suave que puede ayudarle a relajarse.
Muchas familias cuentan algo parecido: «Dormimos por fin cuando empezamos a arrullarlo».
Al disminuir el reflejo de sobresalto y darle una sensación de seguridad, el arrullo puede:
El efecto es muy variable. Hay bebés a los que casi no les influye. Otros ganan una o dos horas de sueño seguido, que cuando te levantas varias veces por noche se siente como un mundo.
Como casi todo en crianza, el arrullo no es garantía de nada. Es simplemente una herramienta más.
El problema no es el arrullo en sí. Son las técnicas de arrullo inseguras.
Cuando se hace mal, envolver al recién nacido puede aumentar el riesgo de:
Conocer estos riesgos de envolver al bebé hace mucho más fácil practicar un arrullo seguro.
El tema de las caderas es clave. Las articulaciones de cadera del bebé aún se están formando y necesitan moverse y flexionarse.
Si las piernas se envuelven demasiado apretadas y obligadas a estar estiradas, se puede favorecer o empeorar la displasia de desarrollo de cadera (DDC o displasia de cadera). Organismos como la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica y asociaciones de traumatología infantil insisten en lo mismo: las caderas deben quedar sueltas.
Hay que vigilar:
Un arrullo respetuoso con las caderas implica:
Si dudas, comprueba que puedes pasar la mano con facilidad entre la tela y las caderas y piernas del bebé.
Los bebés regulan peor la temperatura que las personas adultas. El sobrecalentamiento es un factor de riesgo conocido del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), y el arrullo puede favorecerlo si se usan demasiadas capas o la habitación está muy caliente.
Para reducir el riesgo de sobrecalentamiento por arrullo:
Si notas la piel caliente, sudor o humedad, retira una capa o baja la temperatura del ambiente.
La tela suelta cerca de la cara de un bebé es peligrosa. Puede cubrir nariz y boca y aumentar el riesgo de asfixia.
Esto suele ocurrir cuando:
Para reducir este riesgo:
Si tu bebé se escapa del arrullo con frecuencia, puede ser el momento de pasar a una alternativa más segura, como un saco de dormir.
A continuación tienes una forma sencilla y segura de envolver al recién nacido paso a paso con una manta cuadrada de muselina o algodón.
Si lo prefieres, puedes usar un arrullo con forma, con cremallera o velcro, pensado para que la tela no se suelte. Aun así, mantén las mismas normas de seguridad respecto a caderas y temperatura.
La mayoría de recién nacidos se relajan mejor con los brazos dentro del arrullo.
Puedes probar:
Conviene experimentar un poco. Algunos bebés duermen mejor con las manos cerca de la cara.
La zona del pecho debe quedar ajustada pero no apretada. Debes poder deslizar tu mano entre el pecho del bebé y la tela, y observar cómo el tórax sube y baja con normalidad al respirar.
Tu bebé debe poder:
Si la parte inferior parece un tubo recto y rígido, está demasiado apretada.
Vuelve a revisar:
Coloca al bebé arrullado siempre boca arriba en una superficie de sueño despejada, como cuna o moisés, siguiendo las recomendaciones habituales de sueño seguro de sociedades pediátricas: colchón firme y plano, sin almohadas, sin peluches ni ropa de cama suelta.
El momento de dejar el arrullo es muy importante.
Las recomendaciones de especialistas en España y en otros países coinciden: en cuanto el bebé intenta girarse, el arrullo deja de ser seguro. Un bebé envuelto que se gira boca abajo puede no ser capaz de volver, y además tiene los brazos limitados.
Muchos bebés empiezan a mostrar signos de giro alrededor de las 8 semanas, algunos antes y otros después. Observa:
En cuanto veas estos primeros indicios, conviene empezar a retirar el arrullo poco a poco. No esperes a que sea capaz de girar completamente boca abajo.
Para que se entienda claro:
A más tardar, el arrullo debe desaparecer cuando el giro sea evidente.
Si tu bebé odia sentirse envuelto o has tenido que dejar el arrullo por el tema de los giros, hay otras formas de ofrecerle una sensación de abrigo y contención.
Los sacos de dormir son una especie de manta que se viste, con aberturas para los brazos. Sirven para:
En muchos países de habla hispana, los pediatras los recomiendan como alternativa más segura a las mantas sueltas, sobre todo a partir del fin de la etapa de recién nacido.
Hay productos a medio camino entre el arrullo clásico y el saco de dormir. Por ejemplo:
Son útiles si tu bebé necesita aún esa sensación de «sujeción» pero ya empieza a girarse, o si quieres dejar el arrullo de forma gradual. Sigue siempre las indicaciones de edad y seguridad del fabricante y ten muy presente el tema del giro.
No todos los bebés inquietos necesitan arrullo. También puedes probar:
A veces, un buen saco de dormir y un poco de contacto (por ejemplo, una mano sobre su pecho) funcionan tan bien como un arrullo.
Algunos bebés rechazan el arrullo desde el primer intento. Se arquean, lloran más y solo se calman cuando les sueltas los brazos.
Eso no significa que lo estés haciendo mal. Sencillamente, es un bebé al que no le gusta sentirse sujeto.
Signos de que tu bebé puede no ser fan del arrullo:
En ese caso, no insistas. Prioriza un arrullo seguro del recién nacido en el sentido amplio: dormir boca arriba, en su propio espacio despejado, y utiliza alternativas como los sacos de dormir, el contacto físico o el balanceo. No hay ninguna norma que obligue a arrullar a todos los recién nacidos.
Si quieres una forma sencilla de recordar cómo hacer un arrullo seguro, repasa esta lista cada vez que vayas a envolver al bebé:
Si algo te da mala espina o no lo ves claro, confía en tu instinto y ajusta la técnica o deja de arrullar.
El arrullo puede ser una gran ayuda en esas primeras semanas borrosas con un recién nacido, sobre todo si conoces bien tanto los beneficios de envolver al bebé como los riesgos de envolver al bebé. Hay familias para las que marca un antes y un después en el sueño. Otras no lo usan jamás. Las dos opciones son igual de válidas.
Elige lo que mejor se adapte al carácter de tu bebé, a lo que tú sientas cómodo y a las recomendaciones actualizadas de sueño seguro. Y recuerda: puedes cambiar de opinión tantas veces como haga falta a medida que tu bebé crece.