Gases en el bebé: por qué aparecen, síntomas, diferencias con el cólico y cómo aliviarlos

Gases en bebés: causas, síntomas, diferencias y alivio

Has conseguido que tu bebé se duerma. Lo dejas en la cuna, sales de puntillas… y a los 10 minutos está rojo, gruñendo, encogiendo las piernas y visiblemente incómodo. Si vives preguntándote «¿por qué mi bebé tiene tantos gases?» que sepas que no eres la única persona.

Los gases en el bebé son muy frecuentes, suelen ser escandalosos y en la mayoría de los casos son inofensivos. La buena noticia: hay muchas cosas sencillas que puedes hacer en casa para aliviarlo.

En esta guía vas a encontrar por qué aparecen los gases en el bebé, cuáles son los síntomas de gases en bebés, cómo distinguir entre gases o cólico, y varias técnicas de remedios para gases del bebé que puedes empezar a usar desde hoy.


Por qué los bebés tienen tantos gases

Las personas adultas expulsan gases sin pensar. Los bebés no, su cuerpo todavía está aprendiendo.

1. Sistema digestivo inmaduro

Durante los primeros meses, el aparato digestivo del bebé está en plena maduración. Los músculos que empujan la leche a lo largo del intestino todavía no se coordinan del todo bien, y la flora intestinal está cambiando.

Esa combinación puede provocar:

  • que se produzcan más gases
  • que el gas quede «atrapado» y genere presión
  • muchos movimientos, quejidos y esfuerzo al intentar expulsarlo

Los gases en recién nacido son especialmente habituales durante las primeras 12 semanas, que también coinciden con la etapa en la que más lloran.

2. Aire que tragan al comer o llorar

Cada vez que tu bebé come o llora con mucha intensidad, traga algo de aire. Cuanto más aire entre en la tripita, más gases después.

Un bebé con gases suele tragar aire de más si:

  • el agarre al pecho o al biberón no es bueno
  • la tetina del biberón tiene un flujo demasiado rápido o demasiado lento
  • toma tumbado completamente plano
  • está muy alterado y llora a ratos largos

Por eso hacer eructar al bebé durante la toma y al terminar puede marcar tanta diferencia. Estás ayudando a que salga ese aire antes de que pase al intestino.

3. Alimentación materna y gases en el bebé (menos frecuente de lo que parece)

Muchas madres que dan pecho se preguntan por la alimentación materna y gases en el bebé:
«¿Habrá sido el brócoli? ¿Las lentejas? ¿Ese plato picante?».

En la mayoría de los casos, lo que come la madre no es la causa principal de los gases del bebé. Alimentos normales y saludables como cebolla, col o legumbres que a los adultos nos dan gases no provocan automáticamente el mismo efecto en un bebé amamantado.

A veces sí pueden empeorar los síntomas, sobre todo si:

  • hay antecedentes familiares de alergias
  • el bebé tiene otros signos, como sangre o mucosidad en las heces, eccema o baja ganancia de peso

Si ves un patrón muy claro -por ejemplo, tu bebé se pone siempre muy inquieto después de que tomes mucha leche de vaca-, consulta con tu pediatra o enfermera de pediatría antes de eliminar grupos enteros de alimentos. Podrán ayudarte a descartar alergias y a evitar restricciones innecesarias.

Los bebés que toman fórmula también pueden tener muchos gases. En ese caso puede influir:

  • la forma de preparar el biberón o de sujetarlo
  • el tipo y tamaño de tetina
  • en algunos casos, sensibilidad a una fórmula concreta

De nuevo, conviene hablar con el pediatra antes de cambiar de leche una y otra vez.


Síntomas de gases en bebés

Los bebés lloran por mil motivos. Entonces, ¿cómo saber si hay gases de por medio?

Los síntomas de gases en bebés más frecuentes son:

  • Encoger las piernas hacia el pecho
    Es el gesto clásico. El bebé se encoge, lleva las rodillas hacia la tripa y luego se estira otra vez.

  • Arquea la espalda
    Algunos bebés se ponen rígidos y arquean el cuerpo como si intentaran escapar de la molestia.

  • Barriguita dura e hinchada
    El abdomen puede notarse firme o más hinchado que su tripita blandita habitual.

  • Se retuerce y se mueve sin parar
    Cambios de postura constantes, patadas, giros, a menudo acompañados de gruñidos.

  • Gruñidos, esfuerzo y gases ruidosos
    Hacen mucha fuerza, a veces con la cara roja o muy tensa, y sueltan pedetes fuertes.

  • Llantos que empiezan de golpe
    Pasan de estar tranquilos a llorar con mucha intensidad de forma repentina, y se calman al expulsar un gas o hacer caca.

Si tu bebé se relaja, incluso sonríe, después de un gran eructo o pedo, es una buena pista de que los gases eran al menos parte del problema.


Gases o cólico: en qué se diferencian

Se habla mucho de gases en el bebé y de cólicos del lactante, y a menudo se confunden. A veces van de la mano, pero no son lo mismo.

Qué es el cólico del lactante

Se suele hablar de cólicos del lactante cuando:

  • el bebé llora más de 3 horas al día
  • al menos 3 días a la semana
  • durante 3 semanas o más
  • y el bebé está sano y come bien

El llanto es muy intenso, cuesta muchísimo consolarlo y suele empeorar a última hora de la tarde o por la noche. No hay una única causa clara.

Gases vs cólicos en el día a día

Con los gases bebé, a menudo se observa:

  • lenguaje corporal claro de malestar (piernas hacia la barriga, arqueo de espalda, gruñidos)
  • tripa firme o algo hinchada
  • llanto que empieza y termina de manera brusca
  • alivio evidente tras eructar, expulsar gases o hacer caca

Con los cólicos del lactante:

  • el llanto se alarga durante mucho rato sin un desencadenante claro
  • el alivio tras expulsar gas suele ser parcial o muy breve
  • el bebé puede parecer inconsolable aunque pruebes muchos trucos

Algunos peques tienen las dos cosas. Los gases pueden ser una pieza del rompecabezas de los cólicos, pero no lo explican todo.

Si dudas entre si tu bebé tiene cólico o gases, o simplemente sientes que el llanto es demasiado, habla con tu pediatra o enfermera. Haz caso a tu intuición.


Formas suaves y seguras de aliviar los gases del bebé

Estas técnicas para quitar gases en bebés están muy extendidas entre madres, padres y profesionales. Puedes combinar varias cuando tu bebé esté especialmente molesto.

1. Piernas en bicicleta

Sencillo y con buenos resultados en muchos bebés.

  1. Coloca al bebé boca arriba sobre una superficie firme y segura.
  2. Sujeta suavemente ambos tobillos.
  3. Mueve las piernas como si pedaleara una bicicleta imaginaria.
  4. Hazlo despacio, mira su cara y para si parece molesto.

Este movimiento ayuda a que los gases se desplacen por el intestino. Puedes hacerlo unos minutos, varias veces al día, por ejemplo antes de dormir o después de una toma.

2. Masajes para quitar gases al bebé

Un buen masaje para quitar gases al bebé puede aliviar la presión y favorecer que el gas avance.

Algunas recomendaciones:

  • La habitación debe estar calentita y tus manos, limpias y calientes.
  • Si quieres, usa una pequeña cantidad de aceite apto para bebés para que tus manos se deslicen mejor.
  • Los movimientos tienen que ser suaves, sin apretar en exceso.

Prueba estos movimientos:

  • Círculos en sentido de las agujas del reloj
    Imagina que el ombligo del bebé es el centro de un reloj. Con la yema de los dedos o la palma de la mano, dibuja círculos suaves en sentido horario alrededor del ombligo. Sigues así el recorrido natural del intestino.

  • El dibujo del «I Love U»

    1. Traza una línea suave hacia abajo en el lado izquierdo del abdomen del bebé (tu derecha). Esa es la «I».
    2. Dibuja una «L» del revés: desde el lado derecho del bebé cruzas por arriba hacia la izquierda y bajas por su lado izquierdo.
    3. Termina con una «U» del revés: empiezas en el lado derecho del bebé, subes, rodeas el ombligo y bajas por el lado izquierdo.

El masaje puede durar unos minutos, hasta varias veces al día. Si el bebé empieza a llorar más fuerte o se nota incómodo, déjalo para otro momento.

3. Boca abajo (tummy time)

El tummy time o ratito boca abajo no solo sirve para fortalecer cuello y espalda. También puede ayudar con los gases en el bebé.

Cuando el bebé está boca abajo:

  • la suave presión sobre el abdomen facilita que el gas se mueva
  • tiende a patalear y moverse, lo que también ayuda a expulsar gases

Empieza con periodos muy cortos, de 1 a 2 minutos, varias veces al día, y siempre bajo supervisión. Puedes ponerlo sobre una mantita en el suelo, o sobre tu pecho mientras tú estás reclinada. Si el bebé está muy molesto por los gases, un ratito boca abajo después de cambiar el pañal puede darle algo de alivio.

4. Posiciones para sacar gases del bebé que realmente funcionan

Hacer eructar al bebé de forma eficaz es una de las mejores maneras de reducir los gases antes de que den problemas.

Prueba estas posiciones para sacar gases del bebé y quédate con las que mejor le funcionen:

  1. Al hombro

    • Coloca al bebé erguido contra tu pecho.
    • Sujeta su cabeza y cuello con una mano.
    • Con la otra, dale palmaditas suaves o frótale la espalda.
  2. Sentado en tu regazo

    • Siéntalo sobre tu muslo, mirando de lado o hacia afuera.
    • Sostén su pecho y cabeza con tu mano, apoyando la barbilla en tu palma sin presionar la garganta.
    • Inclínalo ligeramente hacia delante y dale palmaditas o masaje en la espalda.
  3. Tumbado sobre tus piernas

    • Colócalo boca abajo atravesado sobre tus muslos.
    • Mantén su cabeza un poco más alta que el pecho.
    • Frota o da suaves toques en su espalda.

Algunos bebés eructan enseguida, otros necesitan varios minutos. Intenta sacarle el aire a mitad de la toma y al final, no solo cuando termina.

5. Compresa tibia

El calor suave relaja la musculatura del abdomen y puede mejorar las molestias.

Cómo hacerlo de forma segura:

  • Usa una toallita pequeña o gasa limpia.
  • Humedécela en agua templada y escúrrela bien, que no gotee.
  • Prueba la temperatura en la cara interna de tu muñeca, debe sentirse agradable, nunca caliente.
  • Colócala suavemente sobre la tripita del bebé por encima de la ropa unos minutos.

Quédate siempre a su lado mientras la tenga puesta y retírala si se queja o si se enfría.

6. La postura del cólico

La famosa postura del cólico funciona bien tanto en cólicos del lactante como en un bebé con gases.

  • Coloca al bebé boca abajo sobre tu antebrazo, de forma que su tripa quede apoyada en tu brazo.
  • La cabeza debe quedar cerca del pliegue de tu codo, bien sujeta y algo más alta que el resto del cuerpo.
  • Con la otra mano sujeta su culete o su espalda.

Puedes balancearte, caminar por la casa o hacer movimientos suaves. La ligera presión en el abdomen, unida al movimiento, puede ayudar a liberar gases atrapados y a calmar el llanto.


Ajustes en la alimentación para reducir los gases

Muchas veces se pueden aliviar los gases en recién nacido ajustando la forma de las tomas, más que cambiando lo que come.

Si el bebé toma pecho

  • Revisa el agarre
    Un agarre profundo reduce la cantidad de aire que traga. Si oyes muchos chasquidos o ves que se le escapa leche constantemente por la comisura de los labios, pide a tu matrona, enfermera de pediatría o asesora de lactancia que observe una toma.

  • Prueba distintas posturas
    Algunos bebés tragan menos aire en posturas más verticales, o en la llamada lactancia «reclinada» donde la madre está medio tumbada y el bebé se apoya encima.

  • Haz pausas para eructar
    Si notas a tu bebé muy ventoso, para un momento a mitad de la toma para sacarle el aire y luego vuelve a ofrecer el pecho.

Si el bebé toma biberón

  • Elige bien la tetina
    Si el flujo es muy rápido, el bebé traga a bocanadas. Si es demasiado lento, hace mucho esfuerzo y también traga aire. Puede que tengas que probar algún tamaño hasta acertar con el que se adapta a su edad y manera de comer.

  • Inclina el biberón correctamente
    La tetina debe estar siempre llena de leche, no a medias con aire.

  • Prueba el método de alimentación pausada (paced feeding)
    Sostén al bebé algo incorporado, sujeta el biberón casi horizontal y haz pequeñas pausas durante la toma. Imitas así el ritmo del pecho y se reduce la cantidad de aire que entra.

  • Eructar durante y después de la toma
    Para a mitad de biberón para sacarle un eructo, y repite al acabar.

En pecho y en biberón, dar la toma con el bebé ligeramente incorporado también puede reducir el reflujo y los gases asociados.


Gotas para gases, probióticos y cuándo acudir al médico

En farmacias y parafarmacias hay un sinfín de productos para los gases bebé. Algunos ayudan algo, otros poco o nada, y la evidencia científica no siempre es clara.

Gotas para gases con simeticona

La simeticona es el principio activo de muchas gotas para gases del bebé. Ayuda a romper las burbujas de gas en el estómago y el intestino para que se expulsen con más facilidad.

Puntos a tener en cuenta:

  • Se considera en general segura en bebés pequeños si se usa según las indicaciones
  • Hay familias que notan mejoría en los gases y la incomodidad
  • Los estudios muestran resultados irregulares, no es una solución garantizada

Sigue siempre la dosis recomendada en el envase y consulta con tu pediatra o farmacéutico antes de dar cualquier medicamento, especialmente en recién nacidos o prematuros.

Probióticos y gases del bebé

Cada vez se pregunta más por los probióticos para gases o cólico y cólicos del lactante.

  • Ciertas cepas, sobre todo Lactobacillus reuteri (L. reuteri), han mostrado beneficio en algunos estudios en bebés amamantados con cólico.
  • La evidencia es más sólida para cólicos que para gases aislados, y parece que no todos los bebés responden igual.

Si te estás planteando usar probióticos:

  • Coméntalo primero con tu pediatra.
  • Elige un producto específico para lactantes.
  • Dales tiempo, unas cuantas semanas, antes de decidir si funcionan o no.

Cuándo acudir al médico con urgencia

Los gases en el bebé suelen ser algo pasajero, pero conviene consultar rápido si tu bebé presenta:

  • barriga muy hinchada y tensa, que parece doler al tocarla
  • vómitos verdes o amarillos, o vómitos muy fuertes en proyectil
  • sangre en las heces
  • fiebre, o está excesivamente somnoliento o flácido
  • come mal, moja muchos menos pañales de lo habitual o lo notas claramente enfermo

Confía en lo que sientes. Si algo no te cuadra, llama a tu pediatra, al servicio de urgencias de tu centro de salud o al número de emergencias de tu país.


Ideas finales: no lo estás haciendo mal

Los gases del bebé pueden hacer que la noche se haga eterna. Esos gruñidos, las piernas encogidas, el llanto que aparece de la nada… todo se ve muy dramático y puede minar la confianza de cualquiera.

No significa que:

  • tu leche sea «mala»
  • hayas elegido la fórmula equivocada
  • estés alimentando a tu bebé «mal»

Casi siempre lo que ocurre es que tienes a un ser pequeñísimo con un sistema digestivo inmaduro que necesita un poco de ayuda extra.

Prueba a combinar:

  • piernas en bicicleta y masaje en la tripita
  • ratitos boca abajo y la postura del cólico
  • distintas posiciones para sacar los gases
  • pequeños cambios en la postura y el ritmo de las tomas

Si aun así te sientes sobrepasada o tienes dudas de si son gases o cólico, no tienes por qué resolverlo a solas. Habla con tu pediatra, tu matrona o tu enfermera de pediatría y pide orientación adaptada a vuestro caso.

Esta etapa pasa. El intestino del bebé madura, los gases se calman y, sin darte cuenta, un día te descubres pensando que ya ni recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste «bicicleta» a las 3 de la madrugada.


Este contenido es solo para fines informativos y no debe usarse como sustituto del consejo de su médico, pediatra u otro profesional de la salud. Si tiene alguna pregunta o inquietud, debe consultar a un profesional de la salud.
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