Has conseguido que tu bebé se duerma. Lo dejas en la cuna, sales de puntillas… y a los 10 minutos está rojo, gruñendo, encogiendo las piernas y visiblemente incómodo. Si vives preguntándote «¿por qué mi bebé tiene tantos gases?» que sepas que no eres la única persona.
Los gases en el bebé son muy frecuentes, suelen ser escandalosos y en la mayoría de los casos son inofensivos. La buena noticia: hay muchas cosas sencillas que puedes hacer en casa para aliviarlo.
En esta guía vas a encontrar por qué aparecen los gases en el bebé, cuáles son los síntomas de gases en bebés, cómo distinguir entre gases o cólico, y varias técnicas de remedios para gases del bebé que puedes empezar a usar desde hoy.
Las personas adultas expulsan gases sin pensar. Los bebés no, su cuerpo todavía está aprendiendo.
Durante los primeros meses, el aparato digestivo del bebé está en plena maduración. Los músculos que empujan la leche a lo largo del intestino todavía no se coordinan del todo bien, y la flora intestinal está cambiando.
Esa combinación puede provocar:
Los gases en recién nacido son especialmente habituales durante las primeras 12 semanas, que también coinciden con la etapa en la que más lloran.
Cada vez que tu bebé come o llora con mucha intensidad, traga algo de aire. Cuanto más aire entre en la tripita, más gases después.
Un bebé con gases suele tragar aire de más si:
Por eso hacer eructar al bebé durante la toma y al terminar puede marcar tanta diferencia. Estás ayudando a que salga ese aire antes de que pase al intestino.
Muchas madres que dan pecho se preguntan por la alimentación materna y gases en el bebé:
«¿Habrá sido el brócoli? ¿Las lentejas? ¿Ese plato picante?».
En la mayoría de los casos, lo que come la madre no es la causa principal de los gases del bebé. Alimentos normales y saludables como cebolla, col o legumbres que a los adultos nos dan gases no provocan automáticamente el mismo efecto en un bebé amamantado.
A veces sí pueden empeorar los síntomas, sobre todo si:
Si ves un patrón muy claro -por ejemplo, tu bebé se pone siempre muy inquieto después de que tomes mucha leche de vaca-, consulta con tu pediatra o enfermera de pediatría antes de eliminar grupos enteros de alimentos. Podrán ayudarte a descartar alergias y a evitar restricciones innecesarias.
Los bebés que toman fórmula también pueden tener muchos gases. En ese caso puede influir:
De nuevo, conviene hablar con el pediatra antes de cambiar de leche una y otra vez.
Los bebés lloran por mil motivos. Entonces, ¿cómo saber si hay gases de por medio?
Los síntomas de gases en bebés más frecuentes son:
Encoger las piernas hacia el pecho
Es el gesto clásico. El bebé se encoge, lleva las rodillas hacia la tripa y luego se estira otra vez.
Arquea la espalda
Algunos bebés se ponen rígidos y arquean el cuerpo como si intentaran escapar de la molestia.
Barriguita dura e hinchada
El abdomen puede notarse firme o más hinchado que su tripita blandita habitual.
Se retuerce y se mueve sin parar
Cambios de postura constantes, patadas, giros, a menudo acompañados de gruñidos.
Gruñidos, esfuerzo y gases ruidosos
Hacen mucha fuerza, a veces con la cara roja o muy tensa, y sueltan pedetes fuertes.
Llantos que empiezan de golpe
Pasan de estar tranquilos a llorar con mucha intensidad de forma repentina, y se calman al expulsar un gas o hacer caca.
Si tu bebé se relaja, incluso sonríe, después de un gran eructo o pedo, es una buena pista de que los gases eran al menos parte del problema.
Se habla mucho de gases en el bebé y de cólicos del lactante, y a menudo se confunden. A veces van de la mano, pero no son lo mismo.
Se suele hablar de cólicos del lactante cuando:
El llanto es muy intenso, cuesta muchísimo consolarlo y suele empeorar a última hora de la tarde o por la noche. No hay una única causa clara.
Con los gases bebé, a menudo se observa:
Con los cólicos del lactante:
Algunos peques tienen las dos cosas. Los gases pueden ser una pieza del rompecabezas de los cólicos, pero no lo explican todo.
Si dudas entre si tu bebé tiene cólico o gases, o simplemente sientes que el llanto es demasiado, habla con tu pediatra o enfermera. Haz caso a tu intuición.
Estas técnicas para quitar gases en bebés están muy extendidas entre madres, padres y profesionales. Puedes combinar varias cuando tu bebé esté especialmente molesto.
Sencillo y con buenos resultados en muchos bebés.
Este movimiento ayuda a que los gases se desplacen por el intestino. Puedes hacerlo unos minutos, varias veces al día, por ejemplo antes de dormir o después de una toma.
Un buen masaje para quitar gases al bebé puede aliviar la presión y favorecer que el gas avance.
Algunas recomendaciones:
Prueba estos movimientos:
Círculos en sentido de las agujas del reloj
Imagina que el ombligo del bebé es el centro de un reloj. Con la yema de los dedos o la palma de la mano, dibuja círculos suaves en sentido horario alrededor del ombligo. Sigues así el recorrido natural del intestino.
El dibujo del «I Love U»
El masaje puede durar unos minutos, hasta varias veces al día. Si el bebé empieza a llorar más fuerte o se nota incómodo, déjalo para otro momento.
El tummy time o ratito boca abajo no solo sirve para fortalecer cuello y espalda. También puede ayudar con los gases en el bebé.
Cuando el bebé está boca abajo:
Empieza con periodos muy cortos, de 1 a 2 minutos, varias veces al día, y siempre bajo supervisión. Puedes ponerlo sobre una mantita en el suelo, o sobre tu pecho mientras tú estás reclinada. Si el bebé está muy molesto por los gases, un ratito boca abajo después de cambiar el pañal puede darle algo de alivio.
Hacer eructar al bebé de forma eficaz es una de las mejores maneras de reducir los gases antes de que den problemas.
Prueba estas posiciones para sacar gases del bebé y quédate con las que mejor le funcionen:
Al hombro
Sentado en tu regazo
Tumbado sobre tus piernas
Algunos bebés eructan enseguida, otros necesitan varios minutos. Intenta sacarle el aire a mitad de la toma y al final, no solo cuando termina.
El calor suave relaja la musculatura del abdomen y puede mejorar las molestias.
Cómo hacerlo de forma segura:
Quédate siempre a su lado mientras la tenga puesta y retírala si se queja o si se enfría.
La famosa postura del cólico funciona bien tanto en cólicos del lactante como en un bebé con gases.
Puedes balancearte, caminar por la casa o hacer movimientos suaves. La ligera presión en el abdomen, unida al movimiento, puede ayudar a liberar gases atrapados y a calmar el llanto.
Muchas veces se pueden aliviar los gases en recién nacido ajustando la forma de las tomas, más que cambiando lo que come.
Revisa el agarre
Un agarre profundo reduce la cantidad de aire que traga. Si oyes muchos chasquidos o ves que se le escapa leche constantemente por la comisura de los labios, pide a tu matrona, enfermera de pediatría o asesora de lactancia que observe una toma.
Prueba distintas posturas
Algunos bebés tragan menos aire en posturas más verticales, o en la llamada lactancia «reclinada» donde la madre está medio tumbada y el bebé se apoya encima.
Haz pausas para eructar
Si notas a tu bebé muy ventoso, para un momento a mitad de la toma para sacarle el aire y luego vuelve a ofrecer el pecho.
Elige bien la tetina
Si el flujo es muy rápido, el bebé traga a bocanadas. Si es demasiado lento, hace mucho esfuerzo y también traga aire. Puede que tengas que probar algún tamaño hasta acertar con el que se adapta a su edad y manera de comer.
Inclina el biberón correctamente
La tetina debe estar siempre llena de leche, no a medias con aire.
Prueba el método de alimentación pausada (paced feeding)
Sostén al bebé algo incorporado, sujeta el biberón casi horizontal y haz pequeñas pausas durante la toma. Imitas así el ritmo del pecho y se reduce la cantidad de aire que entra.
Eructar durante y después de la toma
Para a mitad de biberón para sacarle un eructo, y repite al acabar.
En pecho y en biberón, dar la toma con el bebé ligeramente incorporado también puede reducir el reflujo y los gases asociados.
En farmacias y parafarmacias hay un sinfín de productos para los gases bebé. Algunos ayudan algo, otros poco o nada, y la evidencia científica no siempre es clara.
La simeticona es el principio activo de muchas gotas para gases del bebé. Ayuda a romper las burbujas de gas en el estómago y el intestino para que se expulsen con más facilidad.
Puntos a tener en cuenta:
Sigue siempre la dosis recomendada en el envase y consulta con tu pediatra o farmacéutico antes de dar cualquier medicamento, especialmente en recién nacidos o prematuros.
Cada vez se pregunta más por los probióticos para gases o cólico y cólicos del lactante.
Si te estás planteando usar probióticos:
Los gases en el bebé suelen ser algo pasajero, pero conviene consultar rápido si tu bebé presenta:
Confía en lo que sientes. Si algo no te cuadra, llama a tu pediatra, al servicio de urgencias de tu centro de salud o al número de emergencias de tu país.
Los gases del bebé pueden hacer que la noche se haga eterna. Esos gruñidos, las piernas encogidas, el llanto que aparece de la nada… todo se ve muy dramático y puede minar la confianza de cualquiera.
No significa que:
Casi siempre lo que ocurre es que tienes a un ser pequeñísimo con un sistema digestivo inmaduro que necesita un poco de ayuda extra.
Prueba a combinar:
Si aun así te sientes sobrepasada o tienes dudas de si son gases o cólico, no tienes por qué resolverlo a solas. Habla con tu pediatra, tu matrona o tu enfermera de pediatría y pide orientación adaptada a vuestro caso.
Esta etapa pasa. El intestino del bebé madura, los gases se calman y, sin darte cuenta, un día te descubres pensando que ya ni recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste «bicicleta» a las 3 de la madrugada.