Llevas por fin a tu bebé a casa, te quedas embobada mirando esa carita diminuta... y al rato lo ves: la piel se ve algo amarilla. Quizá también el blanco de los ojos. Se te encoge el corazón.
¿Es algo normal? ¿O hay un problema?
La ictericia neonatal es una de esas cosas de las que casi todas las familias han oído hablar, pero que muy pocas entienden bien hasta que la viven de cerca. La parte tranquila del asunto: en la mayoría de los casos la ictericia en recién nacidos es normal y pasajera. Aun así, hay situaciones en las que hay que actuar rápido.
Esta guía te explica las dos caras: cuándo puedes estar tranquila y cuándo conviene llamar de inmediato a tu pediatra, al centro de salud o al servicio de emergencias de tu país (por ejemplo el 112 en España o el número de urgencias local).
La ictericia es cuando la piel del bebé y el blanco de los ojos se ven amarillentos. Ocurre cuando hay demasiada bilirrubina en la sangre.
La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce cuando el organismo descompone los glóbulos rojos viejos. En los adultos, el hígado la procesa y la elimina sobre todo a través de las heces.
En los recién nacidos las cosas funcionan un poco diferente:
Si la bilirrubina se acumula más deprisa de lo que el hígado puede eliminarla, empieza a verse en la piel. Eso es lo que llamamos ictericia neonatal o ictericia en recién nacidos.
Puedes notar:
Este es el signo típico de ictericia en el recién nacido que buscan matronas, enfermería pediátrica y pediatras.
Muchísimo.
Así que si ves a tu bebé un poco amarillo, no eres la única. En maternidades y neonatología se ven casos de ictericia neonatal todos los días.
La pregunta rara vez es «¿Tiene ictericia?» y casi siempre es «¿Qué tipo de ictericia es y si es segura?»
El tipo más habitual se llama ictericia fisiológica. Que sea fisiológica significa que forma parte de la adaptación normal del bebé tras el nacimiento.
En un recién nacido sano y nacido a término, la ictericia fisiológica:
En bebés prematuros puede durar algo más, a veces hasta 3 semanas, porque su hígado es todavía más inmaduro.
Esta línea de tiempo es importante. El personal sanitario se fija mucho en cuándo empieza el color amarillo y cuánto dura la ictericia neonatal.
Si tu bebé está bien en general, come con frecuencia, y la ictericia apareció hacia el día 2 o 3 y se va aclarando poco a poco, lo más probable es que se trate de una ictericia fisiológica.
Aquí es donde suelen empezar las dudas. Es posible que te hablen de:
Suenan parecido, pero no son lo mismo.
Suele aparecer en la primera semana de vida y se relaciona con una ingesta insuficiente de leche.
Algunos motivos frecuentes:
Cuando el bebé no recibe suficiente leche:
A eso se le llama habitualmente ictericia por lactancia.
Idea clave: El problema no es que la lactancia cause ictericia, sino que la falta de leche retrasa la eliminación de la bilirrubina.
Qué puede ayudar:
A menudo, cuando la lactancia mejora, los niveles de bilirrubina en recién nacidos empiezan a bajar y el tono amarillo se va desvaneciendo.
La ictericia por leche materna es diferente.
Se cree que algunas sustancias presentes en la leche materna ralentizan la forma en que el hígado procesa la bilirrubina en un pequeño porcentaje de bebés. Eso mantiene los niveles algo más altos durante más tiempo.
Los pediatras suelen sospechar ictericia por leche materna cuando:
En la mayoría de los casos no se recomienda suspender la lactancia. Este tipo de ictericia en bebés alimentados al pecho suele ser benigna, y la lactancia materna tiene beneficios importantes a largo plazo.
Si hay alguna duda, es posible que el bebé necesite una analítica de bilirrubina y, a veces, otras pruebas de sangre para asegurarse de que no hay nada más.
Matronas y pediatras no se quedan solo con un vistazo rápido.
Utilizan varios métodos para valorar la ictericia neonatal.
Primero suelen:
Esta valoración es útil, pero no perfecta, sobre todo en bebés con piel más oscura. Por eso, si la ictericia parece más que leve o el bebé es muy pequeño, se suele usar un aparato o una analítica.
Es posible que veas un pequeño dispositivo portátil que se apoya en la frente o el tórax del bebé. Es un bilirrubinómetro transcutáneo.
Es rápido, no duele y se hace al lado de la cuna.
Si la cifra es alta, o el bebé es prematuro o de bajo peso, suele pedirse una analítica de bilirrubina en sangre para conocer el valor exacto.
En este caso se toma una pequeña muestra de sangre del talón o de una vena del bebé. En el laboratorio se mide:
Los hospitales utilizan tablas específicas que indican:
Es posible que oigas al personal comentar si el valor está «por encima o por debajo de la línea». Se refieren al umbral de tratamiento en esas gráficas.
El tratamiento depende de:
En los casos de ictericia leve en el bebé, el principal tratamiento de la ictericia neonatal es muy sencillo:
Cuantas más tomas, más cacas. Y con cada deposición se elimina bilirrubina.
Si das el pecho, pueden ayudarte con la postura y el agarre. Si ofreces fórmula, te orientarán para que las tomas sean regulares y el bebé reciba la cantidad adecuada.
Si los niveles de bilirrubina son más altos, el bebé puede necesitar fototerapia por ictericia neonatal.
La fototerapia utiliza una luz especial que transforma la bilirrubina de la piel en una forma que el cuerpo elimina con más facilidad.
En el hospital suele verse así:
La fototerapia es un tratamiento seguro y muy eficaz. Muchos bebés solo la necesitan 1 o 2 días.
Cuando la bilirrubina baja por debajo del umbral de tratamiento, se suspenden las luces. Puede producirse un pequeño «rebote» y que el valor suba un poco, así que en ocasiones se repite la analítica después para comprobar que todo sigue dentro de lo esperado.
En casos poco frecuentes, si la bilirrubina alcanza cifras peligrosas o sube con muchísima rapidez, puede ser necesaria una atención más intensiva en una unidad neonatal. Esto puede incluir:
Esto es raro, sobre todo cuando la ictericia se detecta pronto. El motivo por el que se toman tan en serio las ictericias muy marcadas es que niveles muy elevados de bilirrubina pueden afectar al cerebro y causar una enfermedad llamada kernícterus. Afortunadamente es poco frecuente y las pruebas de bilirrubina en recién nacidos ayudan a prevenirlo.
La mayoría de las ictericias del recién nacido son benignas. Aun así, hay algunas señales que apuntan a ictericia patológica, es decir, provocada por un problema de base y no solo por la adaptación normal.
Estos son los avisos más importantes.
Si el bebé se ve claramente amarillo en el primer día de vida, no se considera una ictericia fisiológica normal.
Algunas posibles causas:
Este tipo de ictericia requiere valoración urgente en el hospital. Llama inmediatamente a tu matrona, pediatra, al centro de salud o al número de urgencias de tu país si no puedes conseguir una cita rápida.
Si las pruebas muestran que los niveles de bilirrubina en tu recién nacido:
Los médicos actuarán de forma más intensiva y buscarán causas como:
Esto no es algo que puedas ver en casa, pero el personal sanitario te explicará que hace falta tratar con urgencia.
En la mayoría de los bebés a término, la ictericia fisiológica:
Si la ictericia de tu recién nacido dura más de 2 semanas, sobre todo si sigue siendo llamativa, el pediatra querrá estudiarla mejor.
Puede investigar:
En prematuros la ictericia puede prolongarse algo más, pero si es persistente también debe valorarse con calma.
Este punto es muy importante y las familias pueden detectarlo fácilmente.
Heces normales de recién nacido:
Orina normal:
Señales de alerta:
Esto puede indicar un problema en el flujo de la bilis desde el hígado, por ejemplo una atresia de vías biliares. Necesita valoración rápida por especialistas, porque un diagnóstico y tratamiento precoces marcan una gran diferencia.
Si junto con la ictericia notas que:
Toca pedir ayuda cuanto antes. Una ictericia muy intensa o una infección pueden presentarse así.
Contacta con tu pediatra, tu matrona, el centro de salud o el servicio de urgencias sin esperar (o acude a urgencias hospitalarias) si:
Haz caso a tu intuición. Muchas veces las familias notan los cambios antes que nadie.
Para dudas menos urgentes, como una ictericia suave que sigue presente alrededor de las 2 semanas pero con un bebé activo, que come bien y gana peso, pide cita con tu pediatra. Podrá solicitar una prueba de bilirrubina en tu recién nacido y las analíticas que considere necesarias.
En muchísimos bebés, sí.
Patrones que encajan con lo normal:
Patrones que ya no encajan tanto:
Si dudas, pregunta. Enseña a tu bebé con buena luz a la matrona o al pediatra. Comenta con detalle cómo son los pañales. Pregunta si conviene hacer un control de bilirrubina a tu recién nacido.
No estás siendo exagerada. Estás haciendo exactamente lo que se espera de una buena madre o un buen padre: observar y preguntar.
La mayoría de los bebés con ictericia recuperan su color habitual en cuestión de días. Mientras tanto, sigue ofreciendo tomas frecuentes, disfruta de esas siestas pegaditos (mejor bajo una mantita que bajo las luces azules) y recuerda que gran parte de estas preocupaciones del principio forman parte de ir conociendo a tu bebé.
Si algo no va bien, actuar pronto ayuda mucho. Si todo entra dentro de lo normal, tendrás la tranquilidad de saberlo y podrás relajarte un poco.
En cualquier caso, tú y tu bebé no tenéis por qué enfrentar la ictericia neonatal solos. Tu equipo de salud está ahí para acompañaros y resolver dudas en cada paso.