Ojos pegajosos en recién nacidos - causas, tratamiento en casa y señales de alarma

Mano realizando masaje lacrimal en bebé con secreción ocular

Acabas de cambiar el pañal, lo coges para darle un abrazo y entonces lo ves: una especie de moco amarillo pegajoso en sus pestañas diminutas. Se te encoge el corazón. ¿Será una infección? ¿Conjuntivitis? ¿Hay que salir corriendo a Urgencias?

Respira hondo. La secreción ocular en el recién nacido es muy frecuente en los primeros meses de vida y casi siempre parece peor de lo que realmente es. La clave es saber qué es normal, qué puedes manejar en casa y cuándo hay que llamar al pediatra o acudir a un servicio de urgencias.

En esta guía encontrarás las causas más habituales de pus en los ojos del bebé, cómo tratar un conducto lagrimal obstruido, cómo se ve la conjuntivitis neonatal y las señales de alarma que requieren atención médica rápida, pensadas para madres y padres en países de habla hispana.


Por qué tu recién nacido tiene los ojos pegajosos

Los ojos pegajosos del bebé pueden deberse a varias cosas. Las tres causas principales son:

  1. Conducto lagrimal obstruido (dacriostenosis) - con mucha diferencia, la más común.
  2. Conjuntivitis neonatal - incluida la conjuntivitis en bebés por irritación, bacterias o virus.
  3. Infecciones oculares más serias - cuando los párpados y el ojo se ven muy inflamados y el bebé está decaído.

Antes de entrar en detalles, un punto importante: si la parte blanca del ojo no está roja y tu bebé parece cómodo, lo más probable es que se trate de un conducto lagrimal obstruido y no de una infección grave.


1. Conducto lagrimal obstruido (dacriostenosis): la causa más frecuente

Qué es un conducto lagrimal obstruido en el bebé

El conducto lagrimal obstruido (médicamente dacriostenosis) aparece cuando el pequeño tubo que drena las lágrimas desde el ojo hacia la nariz es muy estrecho o aún está algo cerrado. Es muy habitual en recién nacidos, se calcula que afecta hasta a 1 de cada 5 bebés.

Quizá oigas a otros padres decir que tuvieron que «destapar el lagrimal» con masajes. Eso es exactamente lo que vas a aprender a hacer.

Señales típicas de conducto lagrimal obstruido

La secreción ocular del bebé por dacriostenosis tiene un patrón muy característico:

  • Puede afectar a un ojo o a los dos.
  • Hay secreción amarilla y pegajosa o costras, a menudo peor:
    • Después de dormir.
    • Al despertar por la mañana.
  • La parte blanca del ojo no está roja.
  • Los párpados, en general, no están muy hinchados ni muy irritados.
  • El bebé parece tranquilo y no muestra dolor.
  • Si presionas suavemente en la comisura interna del ojo, puede salir más líquido o mucosidad.

Una duda muy habitual es: «¿Es normal la secreción ocular en el bebé?»
Si el ojo se ve blanco y tranquilo y la situación encaja con lo descrito arriba, lo más frecuente es que se trate de un conducto lagrimal obstruido, un problema molesto pero benigno.

Cuánto tiempo dura

En la mayoría de los casos, un conducto lagrimal obstruido en el recién nacido:

  • Aparece en las primeras semanas de vida.
  • Mejora poco a poco a medida que el bebé crece.
  • Se resuelve solo entre los 6 y 12 meses de edad en la gran mayoría de los niños.

Solo en pocas ocasiones, si no se soluciona, el oftalmólogo infantil puede proponer una sondaje del conducto lagrimal, un procedimiento sencillo que suele hacerse después del año de vida.


2. Cómo tratar en casa un conducto lagrimal obstruido

Puedes tratar en casa los ojos pegajosos del bebé por conducto lagrimal obstruido, siempre que el ojo no esté rojo y el niño esté por lo demás bien.

Hay dos pilares básicos:

  1. Masaje del conducto lagrimal para ayudar a abrir la obstrucción.
  2. Limpieza suave para retirar el pus y la secreción ocular del bebé.

Paso a paso: técnica de masaje del conducto lagrimal

Este masaje ayuda a empujar suavemente el líquido a través del conducto bloqueado y puede acelerar la mejoría.

Hazlo 2 o 3 veces al día.

  1. Lávate bien las manos
    Usa agua y jabón y sécate con una toalla limpia. Es importante para no aportar más gérmenes al ojo.

  2. Localiza el punto correcto

    • Coloca al bebé semisentado, en brazos o sobre tus piernas.
    • Mira la comisura interna del ojo, cerca del puente de la nariz.
    • Esa zona mínima donde los párpados se juntan con la nariz es el inicio del conducto lagrimal.
  3. Coloca bien el dedo

    • Usa el índice limpio.
    • Ponlo justo al lado de la comisura interna del ojo, hacia el lado de la nariz, nunca sobre el globo ocular.
    • Estás presionando sobre el saco lagrimal, no sobre el ojo.
  4. Aplica presión suave y desliza hacia abajo

    • Presiona suave pero firme, sin hacer daño. Piensa en una presión de «abrazo firme», no en pinchar.
    • Desliza el dedo hacia abajo a lo largo del lateral de la nariz, en línea recta.
    • Repite este movimiento entre 5 y 10 veces en cada sesión.
  5. Sé constante

    • Intenta hacerlo 2 o 3 veces al día.
    • Suele ser más fácil:
      • Después del baño.
      • Durante un cambio de pañal.
      • Cuando el bebé está tranquilo y ha comido.

Si dudas sobre la fuerza que debes aplicar, puedes pedir a tu pediatra o enfermera de pediatría que te enseñen el masaje en la consulta.

Cómo limpiar la secreción ocular del bebé de forma segura

Aunque el conducto esté taponado, conviene mantener la zona de los ojos limpia. Así reduces la posibilidad de que se añada una verdadera infección ocular en el bebé.

Puedes seguir este método para tratar en casa la secreción amarilla en los ojos del bebé:

  1. Prepara el material

    • Suero fisiológico estéril (monodosis o botella de farmacia).
    • Gasas estériles o discos de algodón.
    • Una toalla limpia.
  2. Lávate las manos
    Siempre antes y después de tocar los ojos del bebé.

  3. Humedece una gasa con suero
    Debe quedar mojada pero sin gotear.

  4. Limpia de dentro hacia fuera

    • Empieza en la comisura interna del ojo, cerca de la nariz.
    • Desliza suavemente hacia fuera, en dirección a la oreja.
    • Haz un único movimiento, sin ir y venir sobre el ojo.
  5. Usa una gasa nueva en cada pasada

    • Si sigue habiendo secreción, utiliza otra gasa limpia.
    • Siempre emplea una gasa distinta para cada ojo, así evitas pasar la infección de un ojo al otro.
  6. Seca con cuidado

    • Da pequeños toques para secar la piel con una esquina limpia de la toalla.

Repite las veces que haga falta a lo largo del día, sobre todo después de las siestas o de la noche, cuando los ojos suelen amanecer más pegados.


3. Conjuntivitis neonatal: cuando no es solo un conducto obstruido

No todas las secreciones oculares se deben a un problema del lagrimal. A veces se trata de conjuntivitis, lo que muchas personas llaman «ojo rojo» o «ojo pegajoso».

La conjuntivitis es la inflamación de la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Cuando aparece en el primer mes de vida se denomina conjuntivitis neonatal.

Puede ser:

  • Química - por irritación, a menudo por colirios aplicados al nacer.
  • Bacteriana - por gérmenes adquiridos en el canal del parto o en el entorno.
  • Viral - normalmente asociada a una infección vírica general.

Conjuntivitis química

En muchos hospitales de España y Latinoamérica ya no se aplican colirios antibióticos de forma rutinaria a todos los recién nacidos, aunque en algunos centros o situaciones concretas todavía se usan.

La irritación química por colirios puede causar:

  • Ojos algo rojos.
  • Ligera hinchazón de los párpados.
  • Lagrimeo o secreción acuosa.

Este tipo de conjuntivitis en bebés suele:

  • Aparecer en las primeras 24 horas tras el nacimiento.
  • Desaparecer en torno a las 48 horas sin necesidad de tratamiento específico.
  • No producir mucha pus ni un malestar intenso en el bebé.

Conjuntivitis bacteriana en el recién nacido

La conjuntivitis bacteriana es la forma de infección ocular en el bebé que más preocupa, porque en algunos casos puede ser intensa.

Los signos pueden incluir:

  • Ojo rojo o rosado - la parte blanca se ve enrojecida o inyectada en sangre.
  • Párpados hinchados.
  • Pus abundante - secreción espesa, amarilla o verdosa, que vuelve rápidamente tras limpiarla.
  • El ojo puede quedar pegado y no abrirse bien, sobre todo al despertar.
  • El bebé puede mostrarse molesto, llorón o sensible a la luz.

Las causas más frecuentes son:

  • Bacterias procedentes del canal del parto.
  • Gérmenes que llegan al ojo por manos u objetos contaminados.

Conjuntivitis vírica

La conjuntivitis vírica en recién nacidos es menos común en los primeros días de vida, pero puede aparecer más adelante, a menudo junto con un resfriado.

Lo típico es ver:

  • Secreción acuosa que puede volverse algo pegajosa.
  • Ojos rojos e irritados.
  • Estornudos, tos o mucosidad nasal al mismo tiempo.

Tratamiento de la conjuntivitis neonatal

Cualquier ojo rojo con secreción en un recién nacido debe ser valorado por un profesional sanitario. No utilices colirios antiguos que tengas en casa ni remedios caseros.

En la conjuntivitis bacteriana, el pediatra o el oftalmólogo pueden:

  • Examinar los ojos con detalle.
  • Tomar, en algunos casos, un frotis de la secreción para analizarla.
  • Prescribir colirios o pomadas antibióticas adecuadas para recién nacidos.

La conjuntivitis vírica suele mejorar sola. Aun así, el médico puede querer valorar al bebé para descartar problemas más graves, sobre todo si es muy pequeño.

Mientras esperas la cita:

  • Mantén la limpieza de los ojos como hemos descrito antes.
  • Sigue las normas de higiene del siguiente apartado para evitar contagios en casa.

4. Signos de infección que requieren atención urgente

La mayoría de los ojos pegajosos en el bebé no son peligrosos. Algunos sí pueden serlo.

Ponte en contacto con tu pediatra o servicio de urgencias el mismo día si notas:

  • Párpados muy hinchados y enrojecidos, más que una simple inflamación ligera.
  • Pus espesa y verdosa que vuelve enseguida tras limpiarla.
  • El bebé no puede abrir bien el ojo o llora cuando tocas cerca del ojo.
  • La parte blanca del ojo se ve roja e irritada, no clara.
  • El bebé parece enfermo en general:
    • Fiebre (en un bebé menor de 3 meses, una temperatura de 38 °C o más es motivo para acudir sin demora a Urgencias).
    • Somnolencia excesiva o cuesta despertarlo.
    • Come mal o rechaza las tomas.

Estos signos pueden indicar una infección ocular del bebé más seria o una infección que se está extendiendo alrededor del ojo y que puede requerir antibióticos por vía oral o incluso intravenosa.

Haz caso a tu intuición. Si miras el ojo y piensas «esto tiene muy mala pinta», acude a un servicio de urgencias o llama al número de emergencias de tu país (por ejemplo, 112 en gran parte de Europa y Latinoamérica).


5. Normas de cuidado en casa para proteger los ojos del bebé

Tanto si se trata de un conducto lagrimal obstruido como de una conjuntivitis leve, la higiene marca la diferencia.

Ten presentes estas normas sencillas:

  • Siempre limpia de dentro hacia fuera
    Empieza cerca de la nariz y desliza hacia la sien, nunca hacia la nariz.

  • Gasa nueva en cada pasada
    No vuelvas a meter en el suero una gasa que ya ha tocado el ojo.

  • Una gasa diferente para cada ojo
    Así reduces la probabilidad de contagiar un ojo con las secreciones del otro.

  • Lávate las manos antes y después
    Con agua y jabón o solución hidroalcohólica si estás fuera de casa.

  • No toques el ojo con la punta del colirio
    Si tu bebé tiene gotas o pomada recetadas:

    • Mantén el frasco un poco por encima del ojo.
    • Deja caer la gota en el «bolsillo» que se forma al bajar un poco el párpado inferior.
    • Si la punta toca las pestañas o la piel, limpia con un pañuelo limpio y cierra bien el frasco.
  • No compartas toallas ni paños
    Usa una toalla facial exclusiva para el bebé y cámbiala con frecuencia.


6. Cuándo llamar al médico por pus en los ojos del bebé

Aquí tienes un resumen rápido para orientarte.

Llama a tu pediatra, matrona o enfermera en los próximos días si:

  • La parte blanca del ojo está algo roja, no solo los párpados.
  • Los párpados se ven hinchados, sobre todo si es solo un ojo.
  • La secreción no mejora tras 2 semanas de masaje del conducto lagrimal y limpieza regular.
  • El bebé parece tener dolor, llora cuando tocas cerca del ojo o mantiene un ojo más cerrado.
  • Hay pus amarilla o verde en los ojos del bebé que reaparece una y otra vez a pesar de limpiarlo bien.

Busca ayuda urgente (pediatra el mismo día, urgencias u observación hospitalaria) si:

  • El bebé tiene fiebre o está muy decaído.
  • Hay secreción muy espesa y verdosa, el ojo se pega una y otra vez.
  • Los párpados están muy rojos, calientes e hinchados, sobre todo si la hinchazón parece extenderse a la mejilla o la ceja.
  • El bebé apenas puede abrir el ojo o no consigues ver bien el globo ocular.
  • Simplemente sientes que algo no va bien. Los padres suelen percibir cuándo una situación se está complicando.

Ideas clave para madres y padres con sueño acumulado

Cuando veas conjuntivitis en bebés o secreción ocular en un recién nacido, repasa mentalmente esto:

  • Ojo blanco, bebé tranquilo, secreción amarilla y pegajosa, peor tras dormir
    Lo más probable es un conducto lagrimal obstruido (dacriostenosis del recién nacido). Recomendable:

    • Masaje del conducto lagrimal del bebé.
    • Limpieza suave con suero y gasas.
    • Paciencia: casi siempre se resuelve antes del año.
  • Ojo rojo, párpados hinchados, mucha pus
    Puede ser conjuntivitis o una infección ocular del bebé más intensa. El bebé necesita:

    • Valoración por un pediatra u oftalmólogo.
    • Posibles colirios antibióticos si se confirma infección bacteriana.
  • Párpados muy rojos e hinchados, fiebre o bebé muy apagado
    Trátalo como algo urgente. Acude a Urgencias o llama al 112 u otro número de emergencias de tu país si la situación te preocupa.

En las primeras semanas sentirás que pasas media vida limpiando ojitos y cambiando pañales. Es totalmente normal. Con una buena técnica, sabiendo cómo limpiar los ojos del bebé y teniendo claro cuándo preocuparse por los ojos del bebé, podrás manejar en casa la mayoría de las secreciones oculares y reconocer a tiempo cuándo hace falta pedir ayuda.


Este contenido es solo para fines informativos y no debe usarse como sustituto del consejo de su médico, pediatra u otro profesional de la salud. Si tiene alguna pregunta o inquietud, debe consultar a un profesional de la salud.
Nosotros, como desarrolladores de la aplicación Erby, no asumimos ninguna responsabilidad por las decisiones que tome basándose en esta información, que se proporciona solo con fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento médico personal.

Estos artículos pueden ser interesantes para ti

Erby — Seguimiento del bebé para recién nacidos y mamás lactantes

Registra lactancia, extracción, sueño, pañales e hitos del desarrollo.