Te cuesta por fin dormir al bebé, sales de la habitación de puntillas, te sientas con una taza de té… y 20 minutos después: otra vez llanto. Si estás buscando en Google «por qué mi bebé no duerme» a las 3 de la mañana, de verdad que no eres la única persona.
El sueño del recién nacido es desordenado, a ratos, y muchas veces desconcertante. La parte buena es que casi siempre hay un motivo claro por el que tu bebé no duerme, y en la mayoría de los casos se trata de algo sencillo que se puede mejorar.
Vamos a repasar las causas más habituales de que un bebé recién nacido no duerma, ordenadas por frecuencia, y qué puedes hacer en cada caso.
En los primeros días y semanas, la hambre es con diferencia la razón más frecuente de despertares, llanto nocturno y siestas muy cortas.
El estómago de un recién nacido es diminuto, del tamaño de una canica en los primeros días, y la leche se digiere rápido. La leche materna en particular se absorbe muy deprisa. Eso significa que, aunque hayas dado el pecho o el biberón hace poco, es posible que tu bebé vuelva a tener hambre una hora después.
Si tu recién nacido se despierta muchas veces por la noche y solo se tranquiliza con leche, es muy probable que tenga hambre.
En las primeras semanas olvídate de horarios rígidos. Lo más adecuado suele ser la alimentación a demanda del recién nacido. En la práctica significa:
Para saber si tu bebé está comiendo suficiente:
Si notas que tu bebé no duerme nada, que tu recién nacido se despierta cada hora y nunca parece saciado, consulta con tu pediatra, matrona o enfermera. Un posible frenillo sublingual, dificultades de agarre o reflujo pueden hacer que coma menos de lo que necesita.
Aunque el bebé esté bien alimentado, le costará dormir si el ambiente no es cómodo. Los recién nacidos regulan mal la temperatura y suelen ser sensibles a la luz y al sonido.
La temperatura ideal de la habitación del bebé para dormir suele estar entre 18 y 22 °C.
En muchos hogares se abriga en exceso al bebé por la noche. Una habitación cargada y muy caliente puede hacer que el bebé esté inquieto, sude más, se despierte con frecuencia y, además, aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante.
Algunas pautas rápidas:
En general, los recién nacidos duermen mejor con menos luz, sobre todo por la noche. Si tu bebé no duerme por la noche pero hace buenas siestas con claridad, la luz puede estar influyendo.
Esto ayuda a marcar una diferencia clara entre día y noche, algo fundamental para que tu bebé dormir mejor poco a poco.
Durante el embarazo, tu bebé ha pasado meses oyendo ruido constante: tu corazón, la circulación de la sangre, los intestinos. El silencio total puede resultarle raro, pero el ruido fuerte y brusco también le alterará.
Un punto medio suele funcionar mejor:
Un sonido de fondo constante y suave puede ayudar a que un bebé recién nacido no se despierte con tanta facilidad y alargue algo sus sueños.
Es lo más básico, pero a las 2 de la mañana se nos puede pasar.
A algunos bebés no les molesta un pañal mojado. Otros protestan en cuanto notan la mínima humedad.
Si tu bebé no duerme y sabes que ha comido hace poco, revisa siempre el pañal:
Muchas veces un cambio rápido, seguido de un ratito de brazos o una pequeña toma, es suficiente para que vuelva a dormirse.
Este motivo pilla desprevenidas a muchísimas familias.
Los recién nacidos solo aguantan ratitos cortos despiertos sin saturarse. Si se pasa su momento natural de sueño, el cuerpo empieza a producir hormonas de estrés como el cortisol. Entonces se ponen nerviosos, lloran más, les cuesta muchísimo conciliar el sueño y se despiertan a menudo.
Terminas con un bebé que está agotado, pero lucha contra el sueño.
Cada bebé tiene su ritmo, pero a grandes rasgos:
Ese tiempo incluye todo: toma, cambio de pañal, un ratito de brazos o juego suave.
No mires solo el reloj, mira sobre todo a tu bebé.
Signos de que tiene sueño:
Si ves estas señales y ya se acerca al final de su ventana de vigilia, empieza a bajar revoluciones:
Si ya está muy pasado de vueltas, es posible que llore más. En esos momentos ayuda envolverlo (si lo haces), usar ruido blanco y tenerlo bien pegadito, incluso dando un paseo por la casa.
Si tienes acceso a más información sobre el sobrecansancio en bebés, merece la pena leerla con calma. Es una de las causas «ocultas» más habituales de que el bebé no duerme bien.
A veces el problema no es demasiado tiempo despierto, sino demasiado poco y a deshoras.
Si un bebé ha dormido casi todo el día sin apenas interacción, juego o paseo, es bastante probable que a las 2 de la mañana esté fresco, activo y con ganas de fiesta. Suele ocurrir que el recién nacido no duerme por la noche pero está tan tranquilo.
Para evitarlo:
Y reserva la calma para la noche:
Ese contraste claro ayuda a que el reloj interno del bebé entienda que la noche es para dormir tramos más largos.
Los gases atrapados son un clásico cuando un bebé no duerme bien tumbado boca arriba.
La leche, sobre todo si la traga muy deprisa, puede llenar de aire la tripa y provocar burbujas molestas cuando el bebé se estira. Puedes notar:
Puedes probar:
Sacarle bien los eructos después de cada toma
Pon al bebé erguido sobre tu pecho o tu hombro y dale suaves palmaditas o masajes ascendentes en la espalda durante varios minutos. Algunos necesitan más de un eructo.
Moverle las piernas como en bicicleta
Con el bebé boca arriba (siempre despierto y en una superficie firme y segura), mueve sus piernas despacito, como si pedalease, acercándolas hacia la tripa.
Masaje de barriguita
Calienta primero tus manos y masajea suavemente alrededor del ombligo en círculos pequeños, en el sentido de las agujas del reloj. Hazlo entre tomas, no justo después de que haya comido mucho.
Mantener al bebé en posición vertical 15–30 minutos después de la toma siempre que puedas.
Si te parece que tu bebé tiene mucho dolor, ves sangre en las heces, vomita con fuerza o te preocupa que pueda haber reflujo o alergia, consulta con tu pediatra o con urgencias si lo ves muy mal.
Consigues dejarlo en la cuna, se queda profundamente dormido y de repente estira los brazos bruscamente y se despierta llorando. Es el reflejo de Moro, totalmente normal en los primeros meses.
Este reflejo de sobresalto es muy intenso en los recién nacidos y puede despertarlos una y otra vez, sobre todo en las primeras semanas.
Envolver al bebé de forma adecuada puede ayudar a contener ese reflejo y conseguir un sueño más profundo y tranquilo.
Pautas básicas:
Si se hace bien, envolver puede marcar una gran diferencia cuando tu bebé no duerme porque se asusta con sus propios movimientos de brazos.
Tu bebé ha pasado nueve meses dentro de ti. Calentito, a oscuras, mecido constantemente y sin estar nunca solo.
De repente se ve en una cuna, en silencio, tumbado boca arriba y con un espacio enorme a su alrededor.
No sorprende que muchos recién nacidos duerman mejor cuando se sienten muy cerca de ti. A esto se le suele llamar el cuarto trimestre: la idea de que, durante los primeros 3 meses, los bebés siguen necesitando condiciones parecidas al útero.
No «malacostumbras» a un recién nacido por cogerlo demasiado. Los bebés humanos están programados para necesitar contacto físico frecuente.
Algunas formas prácticas de ofrecer cercanía:
Piel con piel
Coloca al bebé solo con el pañal sobre tu pecho desnudo y cúbreos con una mantita fina. Es muy eficaz para calmar, regular la respiración y el ritmo cardíaco, y favorecer el vínculo.
Porteo
Llevar al bebé en un fular o mochila ergonómica durante el día facilita que un bebé inquieto haga siestas encima de ti y, a la vez, te deja las manos más libres. Revisa siempre las normas de seguridad: cara visible, barbilla separada del pecho, vías respiratorias despejadas.
Dormir en la misma habitación
Las recomendaciones de sociedades de pediatría en países hispanohablantes suelen aconsejar que el bebé duerma en la misma habitación que madre o padre al menos los primeros 6 meses, en su propia cuna o moisés. Tu presencia, tu olor y tus sonidos son muy reconfortantes.
Por la noche, a muchos recién nacidos les ayuda si:
Si sientes que la demanda constante de brazos te supera o estás muy agotada, habla con tu pareja, familia o con tu profesional de salud para buscar formas seguras de repartir los cuidados y que tú también descanses.
A muchas familias les ocurre: el bebé recién nacido no duerme por la noche pero luego se marca siestas larguísimas de día. Suele tratarse de confusión entre día y noche.
En el embarazo, los bebés se duermen con tus movimientos durante el día y se activan más cuando te tumbas por la noche. Les lleva tiempo reajustar ese reloj interno.
No necesitas rutinas estrictas todavía, solo diferencias claras entre día y noche.
Durante el día:
Por la noche:
La mayoría de bebés corrigen de manera natural esta confusión día/noche hacia las 2–3 semanas, a veces algo más tarde. Si tu bebé está ganando peso bien y en casa podéis organizaros para dormir por turnos, esta etapa pasará.
En ocasiones, el motivo de que tu bebé no duerme es que no se encuentra bien.
Los recién nacidos a menudo expresan la enfermedad con cambios en el sueño: o bien están muchísimo más dormidos de lo habitual, o muy nerviosos e incapaces de dormir ratos largos.
Observa si aparecen:
Si algo te preocupa, haz caso a tu intuición y contacta con tu centro de salud, pediatra, servicio de urgencias o llama al número de emergencias de tu país si ves signos de gravedad. El personal sanitario prefiere valorar a un bebé que luego esté bien antes que no llegar a tiempo ante uno que sí esté enfermo.
En medio de tanto ajuste, ayuda mucho saber qué se considera normal.
El sueño del recién nacido no se parece en nada al de un adulto. Es:
Algunas ideas tranquilizadoras:
Puedes ir aplicando poco a poco estos consejos sobre cómo hacer dormir a un recién nacido, pero no necesitas conseguir noches perfectas ni rutinas militares en los primeros meses. Lo prioritario es sobrevivir, alimentar, cuidar el vínculo y mantener a toda la familia segura.
Si tu bebé no duerme o tu recién nacido se despierta cada hora, puedes repasar mentalmente esta lista:
No lo vas a hacer perfecto siempre. Nadie lo hace. Con las semanas empezarás a reconocer las señales de tu propio bebé y entenderás mejor qué necesita cuando no duerme.
Si ahora mismo sientes que no vas a volver a dormir nunca: es una etapa, no una condena.
Acepta ayuda. Duerme la siesta cuando puedas. Baja el nivel de exigencia en todo lo demás.
Tu bebé no será siempre tan pequeño ni estará tan despierto por la noche. Su sueño irá madurando, tu confianza crecerá y, un día, mirarás hacia atrás a esas noches caóticas de recién nacido y te darás cuenta de que saliste adelante.