La primera semana con tu bebé suele sentirse como una nube. Los días y las noches se mezclan, estás aprendiendo a alimentar, intentando dormir un poco y, de pronto, alguien te recuerda: «Tenéis la primera visita al pediatra».
Y se acelera un poco el corazón, ¿verdad?
Esta guía está pensada para tranquilizarte. Vas a ver qué esperar en la primera visita al pediatra de tu recién nacido, qué revisa el pediatra, qué preguntas suele hacer y cómo puedes prepararte para que la consulta sea realmente tranquilizadora y no una fuente más de estrés.
También veremos cómo la app Erby puede hacer más sencilla la revisión del recién nacido, convirtiendo esos días y noches borrosos en registros claros y fáciles de enseñar al pediatra.
En muchos países de habla hispana, la primera visita al pediatra o control del recién nacido suele hacerse:
Lo habitual es que en el hospital os dejen ya la cita cerrada antes de iros. Si no es así, llama a tu centro de salud o consulta de pediatría en cuanto estés en casa y te veas con fuerzas. Comenta que se trata de una primera visita recién nacido o «control del recién nacido en la primera semana».
Si en tu zona hacen visita domiciliaria del pediatra recién nacido, las revisiones son prácticamente las mismas. La única diferencia es que tú te quedas en tu casa, algo que con un bebé tan pequeño suele resultar más cómodo.
A muchos padres les viene a la cabeza una consulta llena de cosas dolorosas o desagradables. En realidad, la exploración física del recién nacido es suave, sistemática y bastante rápida. Tu bebé estará casi desnudo, solo con el pañal, para que el pediatra pueda ver y palpar bien todo lo que necesita.
Esto es lo que suele pasar en una primera visita al pediatra.
El pediatra o la enfermera van a:
Estos datos se anotan en las curvas de crecimiento. No importa solo el número exacto, sino cómo se compara con el peso y la talla al nacer y con lo esperado para un recién nacido.
A muchos padres les angustia la pérdida de peso. Un descenso ligero en los primeros días suele ser normal. El pediatra valora si esa pérdida entra dentro de lo esperado y si la alimentación del recién nacido va suficientemente bien como para que empiece a recuperar y ganar peso.
El pediatra palpará con suavidad las fontanelas del recién nacido, es decir, las «zonas blanditas» entre los huesos del cráneo. Están ahí porque deben estar, así que intenta no asustarte cuando veas que toca esas áreas.
Lo que comprueba es:
Con esto se pueden detectar pronto signos de deshidratación, aumento de presión dentro del cráneo o formas de cabeza poco habituales.
Con el fonendoscopio, el pediatra escucha:
Los recién nacidos a veces respiran de forma algo irregular. Pequeñas pausas y luego respiraciones más rápidas pueden ser normales. El pediatra sabe distinguir la respiración típica del recién nacido de algo que precise atención.
Probablemente veas al pediatra mover y rotar las piernas del bebé con cuidado. Es una revisión de la estabilidad de las caderas, para descartar problemas como la displasia del desarrollo de la cadera.
Busca:
Puede parecer un gesto técnico, pero no debería molestar al bebé. Muchos duermen tan tranquilos mientras se les explora.
Una parte importante de lo que mira el pediatra es cómo responde el sistema nervioso del bebé. La revisión de los reflejos del recién nacido forma parte de esa valoración.
Puede:
Estos reflejos «de serie» son una buena señal de que el cerebro y los nervios están funcionando como se espera.
Todavía no es momento de una revisión visual completa. En este primer control del recién nacido, el pediatra:
Si algo no le convence, puede recomendar revisar de nuevo más adelante o derivar a un especialista, pero la mayoría de los recién nacidos pasan esta parte en un momento.
Muchas familias oyen por primera vez la palabra ictericia en esta visita. El pediatra:
Una ictericia del recién nacido leve es muy frecuente en la primera semana y suele resolverse sola. Lo importante es asegurarse de que los niveles no sean tan altos como para requerir tratamiento o un control más estrecho. Si te preocupa, pregunta por los signos de ictericia en el recién nacido que deben vigilarse en casa.
El cordón umbilical suele impresionar a los padres primerizos. Al pediatra no le va a sorprender nada, ha visto miles.
Revisará:
Es un buen momento para resolver todas tus dudas sobre cuidados del cordón umbilical: cómo limpiarlo, qué costras son normales, cuándo suele caerse.
Durante toda la exploración, el pediatra se va fijando en:
Con todas estas pequeñas observaciones se hace una idea global de cómo se encuentra tu bebé.
La exploración es solo la mitad de la primera visita al pediatra. La otra mitad es la conversación. Cuanto más concretas sean tus respuestas, mejor podrá ayudarte.
Es habitual que pregunte sobre:
Respecto a la alimentación del recién nacido, el pediatra puede preguntarte:
Con estas preguntas sobre alimentación del recién nacido, el pediatra y su equipo pueden detectar precozmente si hace falta apoyo o algún ajuste. Si usas la app Erby para registrar las tomas, puedes enseñarle los últimos días en lugar de tener que recordarlo a ojo.
Los pañales dicen muchísimo sobre cómo va la alimentación.
Tu pediatra querrá saber:
En la primera semana, el color de las heces pasa de negro (meconio) a verdoso y luego a amarillo. Llevar la cuenta de los pañales del recién nacido, cuántos moja y cuántos mancha, no siempre es fácil con el cansancio. Aquí, un registro de pañales en Erby es oro puro.
Ningún bebé duerme «como en los libros». El pediatra lo sabe, pero aun así preguntará:
No existe una respuesta perfecta. Lo que se busca es comprobar que el bebé se despierta para comer, que no cuesta demasiado despertarlo y que conocéis las recomendaciones básicas de sueño seguro.
Un buen pediatra siempre pregunta algo tipo:
Este es tu momento. Las cosas pequeñas también importan, aunque te parezcan tonterías.
La falta de sueño tiene un efecto peculiar en la memoria. A las 3 de la madrugada se te ocurren diez dudas y, al llegar a la consulta, la mente se queda en blanco.
La solución es muy sencilla: apunta tus preguntas en cuanto se te ocurran.
Puedes hacerlo:
Algunas ideas de preguntas para el pediatra del recién nacido en esta primera visita:
Si te da corte sacar una lista, hazlo igualmente. Los pediatras están acostumbrados y suelen agradecer a las familias organizadas.
La parte administrativa no es la más entretenida, pero hace que la visita al pediatra sea más fluida. Antes de salir de casa, prepara:
Si uno de los progenitores no puede ir, también puedes llevar:
No necesitas nada especial. Un poco de organización ayuda a que todo sea más tranquilo para todos.
Muchos bebés están más relajados después de una toma. Si puedes, intenta:
Con la tripa llena, el recién nacido suele estar más calmado durante la exploración. Solo ten a mano una gasita o muselina por si hay alguna devolución de leche.
Como tu bebé estará casi desnudo, solo con el pañal, durante buena parte de la exploración física del recién nacido, lo ideal es vestirlo con:
Cuanto más rápido puedas quitar y volver a poner la ropa, menos se quejará el bebé y menos agobio tendréis.
Lleva también:
En pleno cansancio de la primera semana, preguntas como «¿Cada cuánto come?» pueden sonar a examen imposible. Sabes más o menos, pero los detalles se confunden.
Aquí la app Erby puede ser de enorme ayuda.
Si registras cada toma y cada cambio de pañal en Erby, en la consulta podrás enseñar al pediatra:
En lugar de responder «creo que más o menos cada 2 o 3 horas», podrás enseñar: «Estos son los últimos 3 días». Ese nivel de detalle ayuda mucho al pediatra a valorar si el bebé está comiendo bien, si el peso que marca la báscula cuadra con lo que cuenta la app y si hace falta apoyo con la lactancia o cambios en la pauta.
Además, puedes:
Así, tu primera visita al pediatra se convierte en un verdadero trabajo en equipo. Tú llevas datos claros y dudas concretas, el profesional aporta la parte médica y entre ambos decidís qué es mejor para vuestro bebé.
La mayoría de las familias llegan a la primera visita del recién nacido con un poco de nervios y salen bastante más tranquilas. Lo desconocido deja de serlo.
Tu bebé será revisado de la cabeza a los pies. Tendrás un espacio para preguntar todo lo que te ronda por la cabeza. Te irás a casa con un plan para la alimentación, el sueño y los siguientes pasos.
Ayuda mucho que prepares un poco:
No tienes que ser perfecto ni tenerlo todo claro. Solo necesitas acudir con tu bebé y tus preguntas.
Para eso está la revisión del recién nacido: para comprobar que los dos estáis lo mejor posible en esta primera semana tan intensa y tan bonita.