Esas primeras semanas de lactancia se sienten como un trabajo a jornada completa. Estás cansada, te duele todo, tienes las emociones a flor de piel y encima intentas entender qué es normal y qué no. Cuando de repente un pecho se pone doloroso, caliente o aparece un bulto, es lógico asustarse.
Esta guía es para ti si estás pensando: «¿Esto es un conducto obstruido o mastitis, y ahora qué hago?».
Vamos a ver la diferencia entre conducto obstruido vs mastitis, cómo reconocer cada uno, qué puedes hacer con seguridad en casa, cuándo ir al médico y cuándo es una urgencia. La idea es ayudarte a seguir amamantando si así lo deseas, cuidar tu salud y bajar un poco el nivel de estrés.
Un conducto obstruido (o conducto de leche bloqueado) aparece cuando la leche no se drena bien de una parte del pecho. La leche se acumula detrás del tapón, esa zona se inflama y duele.
Es muy frecuente en las primeras semanas después del parto, cuando tu producción de leche todavía se está regulando y las tomas son un poco caóticas.
Los síntomas típicos de conducto obstruido incluyen:
Muchas madres lo describen así: «Es como un moratón con una canica dentro».
Si se detecta a tiempo, un conducto obstruido suele mejorar en 24 a 48 horas con los cuidados adecuados.
Un conducto obstruido es básicamente un problema de drenaje. Se produce leche, pero una parte del pecho no la consigue sacar bien.
Causas frecuentes:
Pocas tomas o extracciones poco frecuentes
Presión sobre el pecho
Agarre del bebé o postura al amamantar
Cambios bruscos en el patrón de lactancia
A veces también suma un poco de estrés, beber poca agua y pasar muchas horas sin sentarte a dar el pecho con calma. Tu cuerpo está haciendo un esfuerzo enorme: necesita vaciarse con regularidad y descansar.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, puedes tratar un conducto obstruido en casa. Cuanto antes actúes, menos probabilidad hay de que termine en mastitis.
Intenta dar el pecho al menos cada 2 o 3 horas, también por la noche si puedes hacerlo durante uno o dos días.
Si el bebé no vacía bien el pecho dolorido, puedes extraer un poco de leche a mano o con sacaleches después para aliviar, pero sin vaciarlo de forma exagerada durante horas. Buscamos un buen drenaje, no estimular la producción en exceso.
El masaje puede resultar molesto, pero ayuda a que la leche avance por los conductos.
El masaje debe ser firme pero no salvaje. Si te estás dejando moratones, es que estás apretando demasiado.
El calor ayuda a que la leche fluya mejor.
Después, mientras el área sigue caliente, pon al bebé al pecho y deja que mame.
Evita las bolsas muy calientes directamente sobre la piel o los cojines térmicos sin protección. No necesitas quemaduras encima de todo lo demás.
Cambiar la postura puede ayudar a vaciar diferentes zonas del pecho.
Algunas ideas de posiciones para amamantar con conducto bloqueado:
No hace falta complicarse demasiado. Elige una o dos posturas nuevas y ve alternando a lo largo del día.
Puede que te suene a chiste lo de «descansar» con un recién nacido, pero tu cuerpo se recupera mejor cuando no va al límite.
Muchos conductos obstruidos se resuelven con esta combinación de tomas frecuentes, masaje, calor local, cambio de posturas y algo de descanso.
Si no mejora, o los síntomas empeoran, puede aparecer infección. Ahí es donde entra en juego la mastitis.
La mastitis es una inflamación del pecho. Muchas veces empieza con un conducto obstruido que se infecta, habitualmente por bacterias que viven en la piel o en la boca del bebé.
La gran diferencia entre conducto obstruido vs mastitis es cómo te encuentras en general, no solo cómo notas el pecho.
Los síntomas de mastitis en la lactancia suelen ser:
Puedes seguir notando un bulto, porque el conducto obstruido suele seguir ahí, pero toda la zona está mucho más inflamada.
Si tienes una zona dolorosa y roja en el pecho y además te notas tiritona o con fiebre, es mejor pensar en mastitis hasta que se demuestre lo contrario y actuar rápido.
La mastitis en la lactancia suele responder bien al tratamiento, sobre todo si se actúa pronto. Los objetivos son:
Cortar las tomas de golpe puede empeorar la mastitis. La leche se acumula todavía más, aumenta la presión y también el dolor.
Es seguro seguir amamantando del pecho afectado. La leche no es perjudicial para tu bebé, incluso aunque estés tomando antibióticos compatibles con la lactancia (tu médico elegirá medicamentos adecuados).
Si tienes síntomas de mastitis, en especial fiebre mayor de 38,5 °C, pide cita con tu médico de familia, ginecólogo o servicio de urgencias de atención primaria en menos de 24 horas. No esperes varios días «a ver si se pasa solo».
Cuando vayas al médico:
El médico puede pautar antibióticos seguros en la lactancia, normalmente durante 7 a 10 días. Tómalos tal y como te indiquen y completa el tratamiento, aunque mejores a los pocos días.
En España y en muchos países de habla hispana, también es recomendable contactar con tu matrona, enfermera pediátrica o grupo de apoyo a la lactancia (como grupos de lactancia de tu centro de salud o asociaciones como La Liga de la Leche) para recibir apoyo extra.
La mastitis es el modo que tiene tu cuerpo de decirte: «Para un poco. Ya».
Tienes derecho a aliviar el dolor.
Consulta con tu médico, tu matrona o en la farmacia para asegurarte de la dosis correcta y de que no hay contraindicaciones en tu caso. Estos medicamentos se consideran en general compatibles con la lactancia para la mayoría de las madres.
Muchas mujeres también notan alivio con:
Envuelve siempre el hielo o la bolsa de gel en un paño para no dañar la piel.
No se puede evitar todo problema, y menos en las primeras semanas en las que la lactancia aún se está ajustando. Pero sí es posible reducir el riesgo de pecho duro en la lactancia, conductos obstruidos y mastitis.
Algunas pautas útiles:
Intenta no alargar demasiado las tomas, sobre todo en los dos primeros meses.
Ese sujetador de aros que usabas antes del embarazo quizás tenga que esperar.
Si te despiertas con dolor donde has estado apoyada, prueba a cambiar de postura al dormir o a usar cojines para sujetar mejor el pecho.
Ir alternando posturas ayuda a que todas las zonas del pecho se vacíen con regularidad.
No necesitas un plan complicado. Simplemente intenta no dar siempre el pecho en la misma postura, sobre todo si notas que alguna zona se endurece o se llena más.
Si dejas de dar el pecho de repente o quitas varias tomas al mismo tiempo, puedes tener pecho duro, conducto obstruido lactancia y hasta mastitis.
Si decides destetar:
Incluso si el destete llega de forma inesperada (por enfermedad, ingreso hospitalario u otro motivo), intenta hacerlo en varios pasos siempre que sea posible.
Hay situaciones que puedes vigilar y manejar en casa y otras en las que hace falta valoración médica.
Si dudas sobre cuándo ir al médico por mastitis o cualquier problema de lactancia, puedes llamar a los teléfonos de información sanitaria de tu país (por ejemplo, en España el 061 o el número de información sanitaria de tu comunidad autónoma) para orientación.
La mayoría de las mastitis mejoran en 24 a 48 horas una vez iniciados los antibióticos y el reposo. Sin embargo, algunas infecciones pueden progresar y formar un absceso mamario, es decir, una acumulación de pus dentro del pecho.
Estate atenta a:
En este punto ya no es algo para vigilar en casa.
Necesitas una valoración médica urgente en urgencias hospitalarias o en un servicio de emergencia. Un absceso mamario suele requerir que lo drene un especialista, muchas veces con guía ecográfica, además de antibióticos.
No tengas vergüenza ni pienses que estás «exagerando». El absceso de mama es algo serio y necesita atención inmediata. Cuanto antes te vean, más sencillo será el tratamiento y más probabilidades tendrás de continuar con la lactancia si quieres.
Los conductos obstruidos y la mastitis son problemas de la lactancia, no señales de que lo estés haciendo mal ni de que tu cuerpo no sirva.
Muchísimas madres en España y en toda Latinoamérica pasan por al menos un episodio de conducto obstruido, pecho duro lactancia o mastitis lactancia, sobre todo entre la semana 2 y la 8 posparto. Con actuación rápida, buena información y apoyo, la mayoría se recuperan por completo y siguen amamantando el tiempo que desean.
Si ahora mismo tienes dolor:
No tienes por qué resolver esto sola a las tres de la mañana buscando en el móvil «cómo destapar conducto obstruido» o «cómo tratar mastitis en la lactancia». Pide ayuda. Que te vean. Tu salud es tan importante como la de tu bebé.