Por fin se duerme el bebé. Sientes que todo el cuerpo se afloja. Y entonces aparece el pensamiento: «¿Lo despierto para comer o aprovecho este ratito de paz?»
Si te sientes dividida, estás en buena compañía. La alimentación del recién nacido es una de las mayores fuentes de preocupación en las primeras semanas, sobre todo cuando cada persona a tu alrededor parece tener una recomendación distinta.
Esta guía te explica cuándo realmente conviene despertar al bebé para alimentarlo, cuándo puedes dejarlo dormir tranquila y cada cuánto alimentar al recién nacido en esas primeras semanas.
En las primeras 1 o 2 semanas muchos bebés están muy dormilones. Más aún si:
Un recién nacido muy dormido puede que no se despierte por sí solo las veces necesarias para hacer todas las tomas que necesita. Ahí es donde entras tú.
La mayoría de matronas y profesionales de salud infantil en países de habla hispana dan una orientación parecida: un recién nacido necesita alrededor de 8 a 12 tomas por día en las primeras semanas. Esto, en la práctica, significa ofrecer pecho o biberón aproximadamente cada 2 o 3 horas a lo largo de las 24 horas.
Las tomas frecuentes:
Si estás dando el pecho, esa alimentación del recién nacido en las primeras semanas es también la forma en la que tu cuerpo aprende cuánta leche debe producir.
La producción de leche en las primeras semanas es muy sensible a la demanda. Cuanta más leche se extrae (al pecho o con sacaleches), más claro es el mensaje al cuerpo de que tiene que producir más.
Despertar a un recién nacido muy dormido para comer puede:
Así que cuando te preguntas «¿Despertar al bebé para amamantar o dejarlo dormir?» en esos primeros días, parte de la respuesta tiene que ver con el crecimiento del bebé y parte con estimular la producción de leche y mantenerla.
Vamos a concretar, que es justo lo que muchas familias echan en falta.
En las primeras 2 semanas, la recomendación de muchos pediatras, matronas y enfermeras de pediatría es no dejar pasar más de:
Es decir, si una toma empezó a las 13:00, intentarías ofrecer de nuevo como tarde a las 16:00 si es de día, aunque eso implique despertar al recién nacido por la noche para alimentar o durante el día.
Esto es especialmente importante si:
En estas situaciones, puede que tengas que despertar al bebé para comer incluso con más frecuencia. Algunos servicios de neonatología y atención primaria recomiendan tomas cada 2 o 3 horas día y noche para estos bebés, al menos hasta que la ganancia de peso sea claramente adecuada.
Casi todos los recién nacidos pierden algo de peso en los primeros días. Suele ser normal. Lo importante es que la mayoría de bebés sanos:
Si tu bebé no ha recuperado el peso de nacimiento al cumplir 2 semanas, tu matrona, pediatra o enfermera de pediatría valorará con más detalle cuántas tomas al día hace el recién nacido, cómo se alimenta, si succiona eficazmente y si conviene mantener o incluso aumentar la frecuencia de las tomas.
Por eso, en esos primeros 10 - 14 días, si te preguntas cada cuánto alimentar al recién nacido, la respuesta segura y estándar suele ser: como mínimo cada 3 horas de día y cada 4 horas de noche, y a menudo más a menudo.
Cuando ya ha recuperado el peso de nacimiento y sigue ganando peso de forma constante, las normas se flexibilizan un poco. Esto suele ocurrir entre el día 10 y el 14, aunque hay variaciones.
A partir de ahí, para la mayoría de bebés sanos nacidos a término:
Es decir, puede que todavía decidas despertar al bebé para comer durante el día para que mantenga un patrón regular, pero por la noche puedes ser algo más flexible.
A muchas familias les ayuda tener un horario de alimentación del recién nacido orientativo. Por ejemplo:
No hace falta que sea un horario rígido al minuto. Los bebés no son relojes. La idea es más bien agrupar las tomas en el día para que poco a poco vaya diferenciando que el día es para comer más y estar más despierto, y la noche es más tranquila.
Si tu bebé nació antes de tiempo o es pequeño para su edad gestacional, puede que no tenga la misma reserva de energía que un recién nacido a término más grande. Se cansan antes, se duermen al pecho o al biberón y a veces no llegan a tomar suficiente leche.
En estos casos, el equipo sanitario puede recomendar:
En este contexto, es normal que te preguntes a diario cada cuánto despertar al recién nacido más que si puedes dejar de despertarlo. Es una preocupación muy habitual cuando hay prematuridad o bajo peso, y suele mejorar a medida que el bebé crece y se fortalece.
Sigue siempre el plan concreto que te haya dado tu pediatra, matrona o equipo de neonatología, porque ellos conocen la historia clínica de tu bebé y sus necesidades específicas.
Hay veces que haces «todo bien» y aun así el bebé duerme como una piedra. Lo tocas y ni se inmuta. Lo coges en brazos y sigue roncando encima de tu pecho. ¿Y entonces qué?
Aquí tienes formas prácticas y suaves de despertar al bebé para comer:
Desvestirlo hasta el pañal
Un bebé calentito y bien abrigado es mucho más propenso a seguir dormido. Quitarle capas y dejarlo solo con el pañal suele ayudar a que se active un poco.
Contacto piel con piel
Pon al bebé solo con el pañal, en vertical sobre tu pecho desnudo. El piel con piel regula su temperatura, respiración y ritmo cardíaco y suele favorecer señales de hambre como buscar con la boca o llevarse las manos a la boca.
Cambiar el pañal
Un cambio de pañal suele interrumpir ese sueño profundo lo justo. Hazlo antes de ofrecer el pecho o biberón si el bebé está especialmente dormido.
Caricias o cosquillas suaves
Prueba a acariciarle la planta de los pies, frotarle la espalda o pasar un dedo suavemente por la columna. Pequeños estímulos táctiles pueden recordarle que es hora de tomar.
Paño fresquito
Un paño ligeramente húmedo y fresco en la frente o en la nuca, sin que llegue a estar frío, puede ayudar a espabilar a un bebé muy dormilón.
Háblale
Tu voz le resulta familiar y tranquilizadora. Háblale bajito, dile su nombre o cántale. Algunos bebés reaccionan más a la voz que al tacto.
En cuanto notes que está algo más despierto, acércalo al pecho o al biberón sin esperar demasiado, para que no se vuelva a quedar dormido antes de empezar a succionar.
Si estás amamamantando por la noche y no sabes bien cómo manejar los despertares, intenta mantener la luz tenue, hablar bajito y hacer solo lo justo para despertarlo. Así será más fácil que los dos volváis a dormiros después de la toma.
Si por más que lo intentas el bebé no despierta para comer, coméntalo con tu pediatra o en urgencias, sobre todo en las primeras semanas.
Muchas familias desean tener una norma sencilla del tipo: «Después de X días ya no tengo que despertar al bebé por la noche». En la práctica cada bebé marca su ritmo, pero sí hay pistas claras de que está listo para llevar un poco más la iniciativa.
Fíjate en estas señales:
Aumento de peso estable
En las revisiones, el bebé gana peso de forma adecuada, no solo por los pelos, y ya ha recuperado el peso de nacimiento, habitualmente entre el día 10 y el 14.
Bastantes pañales mojados
A partir del día 5 aproximadamente, que moje 6 o más pañales al día es una buena señal de que está tomando suficiente leche. Las deposiciones también deberían ser blandas y relativamente frecuentes.
Ratos despierto y despierta con sentido
Cuando está despierto tiene momentos en los que mira alrededor, mueve brazos y piernas y se le ve razonablemente tranquilo.
Se despierta solo para comer
Muestra señales claras de hambre: busca el pecho o el biberón, se mete las manos en la boca, está inquieto, o llora si se pasan las primeras señales y lleva un rato sin comer.
Si todo esto se cumple y de repente un día hace un tramo más largo de sueño, normalmente puedes dejar que duerma y ofrecerle cuando se despierte, en lugar de mirar el reloj todo el rato.
Sigue controlando peso y pañales. Si la ganancia de peso se frena o los pañales mojados disminuyen, consulta con tu pediatra o matrona y puede que tengas que volver a despertarlo durante un tiempo.
En muchos bebés sanos, nacidos a término y con buena ganancia de peso, hacia las 4 - 6 semanas ya no suele ser necesario despertar al recién nacido por la noche para alimentar. En general puedes:
Durante el día seguirás bastante ocupada. Muchos bebés de esta edad siguen haciendo entre 8 y 12 tomas por día, sobre todo si toman pecho, pero es frecuente que las tomas se agrupen en la tarde-noche o que haya días más movidos y días algo más tranquilos.
La noche es donde a menudo puedes relajarte un poco. Si estás dando el pecho y te preguntas si deberías despertar al bebé para amamantar por la noche solo para «proteger» la producción, en la mayoría de los casos no hace falta. Un bebé que mama a menudo durante el día y hace un par de tomas buenas por la noche suele mantener la producción bien.
Algunos bebés seguirán despertándose cada 2 o 3 horas a esta edad, lo cual también es normal. Otros empezarán a hacer un tramo de 5 o 6 horas. Ambos patrones pueden ser sanos, siempre que la ganancia de peso y el número de pañales mojados sean correctos.
Aquí tienes un resumen rápido que puedes hacer captura de pantalla o pegar en la nevera:
Primeras 2 semanas
Después de recuperar el peso de nacimiento (alrededor del día 10 - 14)
Después de 4 - 6 semanas con buena ganancia de peso
Si en algún momento te encuentras pensando: «¿Despierto al bebé para comer o lo dejo?» y no lo ves claro, repasa estas tres preguntas:
Si la respuesta es que sí, en general puedes relajarte un poco y seguir más el ritmo que marque el bebé. Si alguna respuesta es no, o simplemente tu intuición te dice que algo no encaja, pide ayuda. Tu matrona, pediatra, enfermera de pediatría o un grupo local de apoyo a la lactancia pueden revisar contigo vuestro horario de alimentación del recién nacido y darte indicaciones adaptadas a vuestro caso.
No estás obligada a resolver todo esto sola, medio dormida a las 3 de la mañana. Pedir ayuda forma parte de cuidar bien a tu bebé y de cuidarte tú, no es señal de que lo estés haciendo mal.