Qué comer mientras das el pecho: guía práctica sin mitos y basada en evidencia

Madre amamantando con plato saludable al lado

Si estás dando el pecho y no tienes claro qué demonios puedes comer, no eres la única. Entre los consejos de la abuela, los posts de Instagram y las recomendaciones antiguas, parece que cualquier cosa que pongas en el plato es un peligro.

La realidad, que a veces se pierde entre tanto ruido, es esta: la mayoría de las madres lactantes no necesitan una dieta restrictiva.

Tu cuerpo es sabio. Sabe fabricar leche materna a partir de muchos tipos de alimentos. No tienes que eliminar los lácteos «por si acaso», ni vivir meses a base de pollo hervido sin sal, ni agobiarte cada vez que te apetece un curry o un guiso bien especiado.

En este artículo vas a ver qué comer durante la lactancia, qué conviene limitar de verdad y qué mitos puedes ignorar con tranquilidad. Información basada en evidencia, sin culpas y pensada para la vida real en un país hispanohablante, con un bebé al que le da igual si tú has comido o no.


El mayor mito: NO necesitas una dieta restrictiva en la lactancia

Seguro que has oído alguna de estas frases:

  • «Si das pecho, nada de lácteos».
  • «El ajo hincha al bebé».
  • «Tienes que evitar el picante y la col».
  • «Las alubias y las lentejas dan cólicos al bebé».

La mayor parte de esto son mitos.

Tu leche es bastante estable

La composición de la leche humana es mucho más estable de lo que se cree. Sociedades de pediatría y de lactancia de España y Latinoamérica coinciden en que la alimentación de la madre solo modifica algunos componentes de la leche, y normalmente no de forma dramática.

El cuerpo prioriza al bebé. Si hace falta, tirará de tus reservas para seguir produciendo una leche adecuada. Eso no significa que tu dieta no importe, sí importa para tu energía, tu estado de ánimo y tu salud a largo plazo, pero casi nunca requiere restricciones extremas.

¿Hay que evitar lácteos, ajo, picante o col «por si acaso»?

En la mayoría de los casos, no.

  • ¿Puedo tomar lácteos durante la lactancia?
    Sí, salvo que tu bebé presente signos claros de alergia a la proteína de la leche de vaca (más adelante lo vemos). Yogur, queso, leche en el café, en el mate con leche o en el té suelen ser perfectamente compatibles con la lactancia.

  • Comida picante y lactancia
    En muchos países de habla hispana y en otras culturas, las madres comen picante a diario mientras dan el pecho y los bebés crecen y maman sin problema. Algunos estudios han visto que los sabores del ajo y las especias pueden pasar a la leche materna y facilitar que luego el bebé acepte mejor la comida familiar. Las madres mexicanas, peruanas, indias o tailandesas no viven un año a base de tostadas sosas, y tú tampoco tienes por qué hacerlo.

  • Ajo y lactancia
    El ajo puede cambiar un poco el olor y el sabor de la leche. Estudios realizados en Europa vieron incluso que algunos bebés mamaban más rato después de que la madre comiera ajo. Así que eso de que «van a rechazar el pecho» no se sostiene.

  • Col, legumbres y alimentos que «dan gases»
    Los gases que tú tienes como adulta se producen en tu intestino, no en tu leche. No viajan directamente a la leche materna. Es verdad que algunos bebés son sensibles a ciertas proteínas o azúcares, pero en la mayoría de los casos su inquietud no tiene nada que ver con que tú hayas comido brócoli, lentejas o garbanzos.

Solo necesitas retirar alimentos si ves un patrón claro y repetido de reacción en tu bebé (y aun así, suele ser algo temporal y específico, no una lista interminable de «alimentos prohibidos durante la lactancia»).


Cómo es de verdad una dieta equilibrada en la lactancia

En vez de pensar «dieta lactancia» como una lista de cosas que no se pueden comer, piensa en alimentación saludable normal con un poco más de margen para el hambre y el cansancio.

Lo básico

Procura incluir:

  • Muchos alimentos de origen vegetal
    Frutas, verduras, legumbres (alubias, garbanzos, lentejas), cereales integrales. Congelados o en conserva al natural también cuentan, la vida real no siempre permite cocinar fresco cada día.

  • Buenas fuentes de proteína
    Huevos, pollo, pavo, pescado (incluido pescado azul), carne roja magra, yogur tipo griego, queso, tofu, legumbres, frutos secos y semillas.

  • Grasas saludables
    Aceite de oliva, aceite de girasol alto oleico o de canola, aguacate, frutos secos, semillas, pescado azul.

  • Hidratos de carbono para la energía
    Pan integral, avena, arroz integral, pasta, patatas y boniatos. El pan y el arroz blancos no están «prohibidos», simplemente intenta combinarlos con opciones integrales y con verduras y proteína.

Con un recién nacido, la perfección es imposible. Un bocadillo de queso y una pieza de fruta comidos con una mano mientras amamantas siguen siendo una comida digna. Tu alimentación en la lactancia no tiene que ser digna de foto en redes sociales.


¿Cuántas calorías se necesitan en la lactancia?

Producir leche gasta energía. De media, la lactancia utiliza unas 400 a 500 kilocalorías extra al día durante los primeros seis meses, según recomendaciones habituales de nutrición materna en Europa y Latinoamérica.

No hace falta contar calorías, lo importante es entender que:

  • Probablemente tendrás más hambre. Hazle caso a esa señal.
  • No suele ser el mejor momento para dietas agresivas para adelgazar.
  • Una pérdida de peso lenta y progresiva es normal, pero si te notas mareada, con mucha debilidad o agotada todo el tiempo, puede que estés comiendo poco.

Como orientación general:

  • Si antes del embarazo tu peso era estable y saludable, podrías necesitar unas 2 colaciones pequeñas adicionales al día o el equivalente a una comida repartida en varios momentos.
  • Ejemplos:
    • Un bol de avena con leche y fruta.
    • Tostada integral con crema de cacahuete o de almendra.
    • Yogur natural con fruta y un puñado de frutos secos.

Si tenías un peso más alto antes de quedarte embarazada, tu cuerpo puede utilizar parte de sus reservas de grasa para producir leche, así que puede que no necesites esas 500 kcal extra todos los días. La clave es comer según el apetito y no restringir tanto como para encontrarte mal.


Hidratación en la lactancia: cuánta agua necesitas

No hace falta beber litros y litros ni obligarte a tomar agua hasta que la orina salga totalmente transparente. Ese consejo se ha quedado antiguo.

Guía general:
En muchas madres lactantes funciona bien tomar unos 2 a 2,5 litros de líquidos al día. Esto incluye agua, leche, infusiones, caldos y el agua que aportan frutas y verduras.

Más útil que contar vasos es:

  • Beber según la sed.
  • Tener siempre algo para beber cerca de donde amamantas: sofá, cama, sillón.
  • Intentar que la orina sea de color amarillo claro.
  • Si hace mucho calor, vives en zona muy cálida, haces ejercicio o amamantas a gemelos, seguramente necesitarás algo más.

El agua es ideal, pero también cuentan:

  • Infusiones suaves (mejor evitar las que se anuncian como «quemagrasas» o «detox» por sus mezclas de hierbas).
  • Leche y bebidas vegetales enriquecidas.
  • Agua con un chorrito de zumo o saborizada sin demasiado azúcar.
  • Té y café dentro del límite de cafeína recomendado (lo vemos luego).

Boca seca, mareos o dolor de cabeza pueden ser señales de que necesitas más líquidos.


Nutrientes clave en la alimentación durante la lactancia

Tu cuerpo está trabajando mucho. Una buena dieta en la lactancia presta atención especial a algunos nutrientes.

Hierro

El embarazo y el parto pueden bajar tus reservas de hierro, y el cansancio por falta de hierro se puede confundir con el «cansancio normal» de la maternidad reciente.

Buenas fuentes:

  • Carne roja magra.
  • Pollo o pavo, sobre todo el muslo.
  • Lentejas, garbanzos, alubias.
  • Verduras de hoja verde oscura como espinacas, acelgas, col rizada.
  • Cereales de desayuno enriquecidos con hierro.

Combina las fuentes vegetales con vitamina C (pimiento, naranja, kiwi, fresas) para mejorar su absorción. Si tuviste mucha pérdida de sangre en el parto o fuiste anémica en el embarazo, es posible que tu médico recomiende un suplemento específico.

Calcio

El calcio es importante para tus huesos y dientes, y el cuerpo tirará de tus huesos si tu ingesta diaria se queda corta.

Durante la lactancia se recomienda en torno a 1.000 miligramos de calcio al día, que puedes obtener de:

  • Leche, yogur, quesos.
  • Bebidas vegetales enriquecidas con calcio (mira la etiqueta).
  • Pescado en conserva con espina blanda, como sardinas.
  • Tofu cuajado con sales de calcio.
  • Algunas verduras de hoja como col rizada o pak choi.

Omega 3 durante la lactancia

Los ácidos grasos omega 3, en especial el DHA, contribuyen al desarrollo del cerebro y la visión del bebé y también se relacionan con el bienestar emocional de la madre.

Buenas fuentes:

  • Pescado azul: salmón, sardina, caballa, jurel, boquerón, trucha.
  • Huevos enriquecidos con omega 3.
  • Nueces, semillas de chía y lino (aportan ALA, que el cuerpo convierte en DHA en menor proporción, pero ayuda).

En muchos países se aconseja:

  • Tomar al menos una ración de pescado azul a la semana, pero:
    • No pasar de 2 raciones de pescado azul a la semana durante la lactancia, por la presencia de contaminantes que se acumulan.
    • Evitar especies grandes como pez espada, tiburón o lucio por su mayor contenido en mercurio.

Si no comes pescado, plantéate un suplemento de omega 3 a base de algas, algo que muchos nutricionistas recomiendan para madres vegetarianas o veganas que amamantan.

Vitamina D en la lactancia

La vitamina D influye en la salud ósea, la función inmunitaria y el estado de ánimo. En muchos países hispanohablantes, según la latitud, la exposición al sol no siempre es suficiente para mantener niveles adecuados todo el año.

Las guías de salud pública suelen recomendar:

  • Adultos, incluidas las madres lactantes, pueden beneficiarse de un suplemento diario de 10 microgramos (400 UI) de vitamina D, sobre todo en otoño e invierno o si casi no hay exposición solar directa.
  • Algunas mujeres tienen más riesgo de déficit (piel muy oscura, ropa que cubre casi todo el cuerpo, poca vida al aire libre).

Si tienes dudas, consulta con tu médico o revisa las recomendaciones del ministerio o secretaría de salud de tu país.

Yodo durante la lactancia

El yodo es importante para el desarrollo cerebral del bebé y para el funcionamiento de tu tiroides. En varios países de habla hispana se han detectado ingestas de yodo más bajas de lo ideal.

Fuentes:

  • Lácteos como leche y yogur.
  • Pescado blanco.
  • Huevos.
  • Algunas algas, aunque con cuidado: cantidades grandes de algas tipo kombu o kelp pueden aportar demasiado yodo.

Si eres vegana o evitas lácteos y pescado, habla con tu médico o con un dietista sobre la posibilidad de tomar un suplemento de yodo apto para la lactancia.


Qué conviene limitar de verdad en la dieta de lactancia

Hasta ahora hemos visto todo lo que puedes comer. Hay unas pocas cosas donde sí tiene sentido ser prudente.

Cafeína y lactancia

No hace falta dejar el café por completo. Buena noticia.

La cafeína pasa a la leche materna, pero en cantidades pequeñas. La mayoría de guías, incluidas las de sociedades de pediatría europeas y latinoamericanas, recomiendan no superar aproximadamente 200 a 300 miligramos de cafeína al día durante la lactancia.

A modo orientativo, eso equivale a algo como:

  • 1 taza grande de café filtrado (unos 140 mg) + 1 taza de té (unos 75 mg), o
  • 2 tazas de café instantáneo, o
  • 3 a 4 tazas de té.

Ten en cuenta:

  • Las bebidas energéticas pueden llevar mucha cafeína.
  • Algunas bebidas tipo cola y el mate también suman.
  • El chocolate negro, especialmente el muy puro, también aporta una pequeña cantidad.

Si notas que tu bebé está muy inquieto, duerme fatal o parece nervioso y tú tomas bastante cafeína, prueba a reducir unos días para ver si mejora.

Alcohol y lactancia

No existe un nivel de alcohol que sea «totalmente seguro» para el bebé, aunque la forma en que el alcohol entra y sale de la leche se suele malinterpretar.

Ideas clave:

  • La concentración de alcohol en la leche es similar a la de tu sangre.
  • Suele alcanzar su máximo a los 30 a 60 minutos de haber bebido (o 60 a 90 minutos si bebiste con comida).
  • El cuerpo lo elimina poco a poco. Sacarse leche y tirarla no hace que el alcohol desaparezca antes, solo el tiempo lo reduce.

Los organismos de salud suelen recomendar evitar el alcohol en la lactancia o, si se toma, que sea en cantidades pequeñas y de forma ocasional, ajustando bien los tiempos.

Si decides beber:

  • Planifica las tomas:
    • Ofrécele el pecho o extrae leche justo antes de beber.
    • Deja pasar al menos 2 a 3 horas por cada unidad de alcohol antes de volver a amamantar directamente.
  • Una «unidad» de alcohol se aproxima a:
    • Medio vaso de cerveza estándar, o
    • Una copa pequeña de vino (unos 100 - 125 ml), o
    • Una medida de licor.

Si el pecho se te llena demasiado mientras esperas a que el alcohol se elimine, puedes extraer y desechar esa leche para aliviar la molestia. Ahí sí tiene sentido el famoso «sacar y tirar», pero no reduce el porcentaje de alcohol, solo evita que se acumule la leche.

Si el alcohol es un tema delicado para ti o te cuesta reducir su consumo, pide ayuda a tu profesional de referencia (médico de familia, matrona, psicólogo).


Alimentos que pueden causar molestias en algunos bebés

Aquí entra en juego la variabilidad individual.

Algunos bebés parecen sensibles a determinados alimentos en la dieta de lactancia de su madre. Los sospechosos habituales son:

  • Comidas muy especiadas o picantes.
  • Col, brócoli, coliflor, cebolla.
  • Chocolate.
  • Cítricos.
  • Tomate y salsas de tomate.

Pero, y esto es importante, no es algo universal. Por cada madre que asegura que la cebolla volvió loco de gases a su bebé, hay otra cuyo bebé durmió tan a gusto después de un buen plato de frijoles picantes.

Un enfoque razonable:

  1. No elimines de antemano todos estos alimentos.
  2. Si tu bebé está muy irritable, con muchos gases o aparentes molestias, lleva durante una o dos semanas un registro sencillo de lo que comes y de los síntomas del bebé.
  3. Busca patrones:
    • ¿La molestia aparece unas horas después de que tú comas algo concreto, varios días seguidos?
  4. Si ves una relación clara, prueba a:
    • Quitar ese alimento durante 1 o 2 semanas.
    • Reintroducirlo una vez y observar.

Si los síntomas desaparecen al retirar el alimento y vuelven de forma clara al reintroducirlo, probablemente sea un desencadenante para tu bebé. Con el tiempo, según madura su sistema digestivo, esa sensibilidad suele mejorar.

Si empiezas a quitar grupos enteros de alimentos o más de un alimento importante (por ejemplo lácteos y soja a la vez), pide ayuda a un dietista o a tu médico para que tu alimentación lactancia siga siendo completa.


Alergias reales a vigilar en tu bebé

La mayoría de los bebés no se ven afectados por lo que come su madre más allá de variaciones normales en gases o carácter. Un grupo pequeño, sin embargo, sí presenta alergias o intolerancias verdaderas.

La más habitual es la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV o CMPA).

Proteína de leche de vaca a través de la leche materna

Las proteínas de la leche de vaca que tú consumes pueden pasar a la leche materna en cantidades muy pequeñas. Para los bebés con APLV, incluso eso puede bastar para provocar síntomas.

Signos que pueden hacer sospechar un problema:

  • Sangre o moco en las heces del bebé.
  • Eccema intenso y persistente que no mejora con los tratamientos habituales.
  • Llanto muy intenso, arqueo de la espalda y vómitos después de las tomas.
  • Mala ganancia de peso.
  • Sibilancias o dificultad respiratoria repetidas sin causa aparente.

Esto es muy diferente de unos gases pasajeros o un rato de llanto al final del día.

Si ves sangre en las heces, eccema grave u otros síntomas que te preocupen:

  1. No empieces a eliminarlo todo por tu cuenta.
  2. Consulta cuanto antes con tu pediatra o médico de familia.
  3. Comenta específicamente la posibilidad de alergia a proteína de leche de vaca en un bebé amamantado.

Bajo supervisión médica, podrían recomendarte:

  • Retirar todos los lácteos (visibles y ocultos) de tu dieta durante un tiempo, a menudo entre 2 y 4 semanas.
  • Contar con el apoyo de un dietista para asegurar que tu dieta lactancia sigue aportándote suficiente proteína, calcio y calorías.
  • Reintroducir los lácteos de forma controlada para confirmar el diagnóstico.

Otras proteínas como soja, huevo o frutos secos también pueden pasar a la leche, pero las reacciones por esta vía son menos frecuentes. No te autodiagnostiques múltiples alergias retirando medio supermercado sin supervisión, porque es fácil acabar con una dieta pobre y muy limitada.


Suplementos en la lactancia: qué ayuda y qué es opcional

Vitamina D para el bebé

En muchos países, las autoridades sanitarias recomiendan que:

  • Los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta el año tomen a diario un suplemento de 8,5 a 10 microgramos (unas 340 a 400 UI) de vitamina D.
  • No es necesario si el bebé toma más de 500 ml al día de fórmula infantil, ya que estas leches vienen enriquecidas.

Aunque tú tomes vitamina D, tu leche por lo general no aporta lo suficiente para cubrir todas las necesidades del bebé, salvo que tú estés con dosis altas recetadas y controladas por un médico. Por eso los famosos «gotitas de vitamina D» para el bebé son importantes.

Omega 3 para la madre

Si comes pescado azul una o dos veces por semana, probablemente tu ingesta de omega 3 sea razonable. Si no, sobre todo si eres vegetariana o vegana, un suplemento de omega 3 puede ser útil.

Fíjate en:

  • Que incluya DHA, y si es posible también EPA.
  • Si no tomas productos de origen animal, elige uno de aceite de microalgas en lugar de aceite de pescado.

Otros suplementos:

  • Un multivitamínico posparto o específico para lactancia puede ayudar si tu alimentación está muy desordenada por falta de tiempo o cansancio.
  • El hierro solo debería suplementarse si tienes déficit o riesgo elevado, porque el exceso de hierro tampoco es inocuo.

Si dudas sobre qué necesitas, consulta con tu médico, matrona o un dietista titulado. Desconfía de los suplementos de dosis muy altas que se venden por internet prometiendo «subir la leche» o «alimentos para aumentar la leche» en forma de pastillas milagrosas.


Libérate de la culpa: tu dieta en la lactancia no tiene que ser perfecta

Ser madre hoy en día viene acompañado de presión por todos lados: que si hay que dar el pecho, que si hay que recuperar la figura, que si «esto no lo comas», «esto sí», «esto engorda la leche», «esto la corta». Agota.

Otro mensaje es posible:

  • Puedes comer lácteos, ajo, picante y col durante la lactancia, salvo que tu bebé muestre un problema claro y repetido.
  • No necesitas una lista rígida de «alimentos prohibidos durante la lactancia».
  • La mayoría de los bebés se llevan bien con una madre que sigue una alimentación variada y normal.
  • Tu salud es tan importante como la leche que produces.

Así que:

  • Come con regularidad.
  • Bebe según tu sed.
  • Procura incluir hierro, calcio, omega 3, vitamina D y yodo siempre que puedas.
  • Limita la cafeína y el alcohol con sentido común.
  • Observa a tu bebé, no los consejos alarmistas de internet.

Y si algún día tu «alimentación lactancia» se reduce a té, pan y galletas porque no te ha dado la vida para más, sigues siendo buena madre. Cuídate y aliméntate con la misma amabilidad con la que cuidas y alimentas a tu bebé, y tu cuerpo se encargará del resto.


Este contenido es solo para fines informativos y no debe usarse como sustituto del consejo de su médico, pediatra u otro profesional de la salud. Si tiene alguna pregunta o inquietud, debe consultar a un profesional de la salud.
Nosotros, como desarrolladores de la aplicación Erby, no asumimos ninguna responsabilidad por las decisiones que tome basándose en esta información, que se proporciona solo con fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento médico personal.

Estos artículos pueden ser interesantes para ti

Erby — Seguimiento del bebé para recién nacidos y mamás lactantes

Registra lactancia, extracción, sueño, pañales e hitos del desarrollo.